La picazón constante en el pezón o alrededor de la areola, acompañada de cambios en la piel, secreciones o inflamación de ganglios cercanos, puede ser una de las primeras señales de cáncer de mama. Aunque muchas mujeres la atribuyen a resequedad, alergias o irritaciones, especialistas recomiendan prestar atención cuando las molestias persisten o reaparecen con frecuencia.
Una señal que no debe pasarse por alto
El prurito o picazón persistente en el pezón, especialmente si se presenta junto con descamación, costras, enrojecimiento o secreción, puede ser un síntoma temprano de cáncer de mama inflamatorio o de la enfermedad de Paget del pezón, una forma rara de cáncer que afecta la piel del pezón y la areola.
Según expertos, estos síntomas pueden aparecer meses antes de que se detecte un bulto o masa en la mama, lo que hace crucial que las mujeres estén atentas a cualquier cambio persistente en la zona.
Muchas pacientes consultan por una picazón que no cede con cremas hidratantes o antihistamínicos. Cuando se investiga a fondo, se descubre que es un signo de algo más serio. No hay que subestimar estos síntomas.
¿Cuándo consultar al médico?
- Picazón que dura más de dos semanas y no responde a tratamientos comunes.
- Cambios en la piel del pezón o areola: descamación, costras, enrojecimiento o engrosamiento.
- Secreción del pezón, especialmente si es sanguinolenta o clara.
- Inflamación de ganglios linfáticos en la axila o cerca del cuello.
- Aparición de un bulto o masa en la mama o la axila.
Los especialistas recomiendan que cualquier mujer que presente estos síntomas consulte a un médico para una evaluación clínica y, si es necesario, una mamografía o ecografía mamaria. La detección temprana sigue siendo la mejor herramienta para combatir el cáncer de mama.
El cáncer de mama en Colombia
En Colombia, el cáncer de mama es una de las principales causas de muerte entre mujeres. Según datos recientes, la detección tardía sigue siendo un problema, por lo que conocer todos los posibles síntomas, incluso los menos conocidos como la picazón persistente, puede salvar vidas.
Las autoridades de salud insisten en la importancia del autoexamen mensual y las visitas regulares al ginecólogo, especialmente a partir de los 40 años o antes si hay antecedentes familiares de la enfermedad.