Ver a un perro comer pasto es una situación frecuente que suele despertar inquietud entre quienes conviven con estos animales. Aunque puede parecer un comportamiento inusual, los especialistas coinciden en que, en la mayoría de los casos, no representa un problema de salud y puede tener diversas explicaciones.
Un comportamiento natural con múltiples causas
Los veterinarios señalan que el consumo de pasto en perros puede deberse a instintos heredados de sus ancestros salvajes, que ingerían vegetales para limpiar su sistema digestivo o complementar su dieta con fibra. También puede ser una respuesta al aburrimiento, la ansiedad o simplemente una exploración del entorno.
¿Cuándo puede ser una señal de alerta?
Aunque en general es inofensivo, hay momentos en que este comportamiento requiere atención. Si el perro come pasto de forma compulsiva, vomita con frecuencia después de hacerlo, presenta diarrea, pérdida de apetito o cambios en su comportamiento, es recomendable consultar al veterinario. Estos síntomas podrían indicar problemas digestivos, parásitos o deficiencias nutricionales.
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Para prevenir riesgos, los dueños deben asegurarse de que el pasto no haya sido tratado con pesticidas o herbicidas, y ofrecer una dieta equilibrada con suficiente fibra. En caso de duda, lo mejor es acudir a un especialista.