El grito de Dora Guerrero desde Bucaramanga resonó con fuerza: 'Me mataron a mi hijo. Migración le pegó un tiro'. Su hijo, Joan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 26 años que residía legalmente en Estados Unidos con permiso de trabajo, murió el 13 de julio durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en las calles de Maine, cuando agentes intentaban detener el vehículo que conducía.
Un patrón de violencia creciente
La muerte de Durán no es un hecho aislado. Organizaciones de derechos humanos han documentado un incremento en los incidentes fatales durante operativos del ICE y en centros de detención desde que la administración Trump endureció su política migratoria. El caso del joven colombiano ha puesto nuevamente bajo escrutinio las tácticas de los agentes y las condiciones de detención.
Me mataron a mi hijo. Migración le pegó un tiro.
Reacciones y llamado a investigar
Mientras la comunidad colombiana en EE. UU. exige respuestas, la embajada de Colombia ha solicitado una investigación exhaustiva. El incidente se suma a una serie de casos que han generado protestas y pedidos de reforma migratoria, en medio de un clima político polarizado por las políticas de línea dura del expresidente Trump.
El debate sobre el uso de la fuerza y la transparencia en los procedimientos del ICE se intensifica, mientras familiares de víctimas como Dora Guerrero buscan justicia y un cambio en las políticas que, según denuncian, ponen en riesgo la vida de inmigrantes incluso con estatus legal.