El presidente de Colombia, Gustavo Petro, expresó fuertes críticas contra la Junta Directiva del Banco de la República, calificando su actitud como 'de matar la economía'. Estas declaraciones se dieron en un contexto de alta tensión durante una reunión clave sobre política monetaria.
Antes de conocerse la decisión final del Emisor, Petro manifestó que las actuaciones de la Junta beneficiaban exclusivamente a los bancos, generando un rechazo público hacia las medidas adoptadas.
Durante la misma reunión, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, decidió retirarse, evidenciando una ruptura en las relaciones entre el Gobierno y el Banco de la República, lo que profundizó la crisis institucional.
Leonardo Villar, en defensa del Banco de la República, respondió a las críticas señalando que las decisiones se toman 'de cara al país', enfatizando la transparencia y responsabilidad en la gestión del Emisor.
Este episodio marca un punto de tensión entre el Gobierno y la entidad encargada de la política monetaria, generando inquietud sobre el rumbo económico y la estabilidad institucional en Colombia.