Desde el 1 de mayo de 2026, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) monitorean en Estados Unidos la temporada de ciclosporiasis, una enfermedad intestinal provocada por el parásito microscópico Cyclospora cayetanensis. Este organismo, que vive en el intestino humano, afecta a quienes consumen agua o alimentos contaminados con heces, siendo una patología que, aunque suele ser tratable, puede causar malestares estomacales persistentes durante semanas si no se atiende correctamente.
¿Qué es la ciclosporiasis y cómo se propaga?
La ciclosporiasis es una afección causada por un microorganismo unicelular que se contrae al ingerir productos agrícolas crudos, agua contaminada o al nadar en piscinas y lagos. Según los datos del CDC, el parásito requiere de una a dos semanas en el medioambiente para volverse infeccioso tras haber salido del cuerpo humano, lo que explica por qué la transmisión directa entre personas es improbable.
Síntomas y diagnóstico
- Diarrea acuosa persistente (puede durar semanas si no se trata)
- Pérdida de apetito y de peso
- Calambres estomacales e hinchazón
- Náuseas y fatiga
El diagnóstico requiere pruebas específicas de laboratorio, como el examen de muestras de heces, ya que los síntomas pueden confundirse con otras infecciones intestinales.
Tratamiento y prevención
La ciclosporiasis se trata con antibióticos específicos recetados por un médico, generalmente trimetoprim-sulfametoxazol. Para prevenirla, se recomienda lavar bien frutas y verduras, consumir agua potable y evitar tragar agua en piscinas o lagos.
El brote ha afectado a más de 400 personas en 18 estados de Estados Unidos, incluidos Illinois, Nueva York, Pensilvania y Texas, según las autoridades sanitarias.