El mercado cambiario colombiano vivió una semana de alta volatilidad que cerró con el dólar cotizando en un promedio de 3.262 pesos al viernes 17 de julio de 2026. Aunque durante el ciclo la divisa tocó nuevos mínimos intradía, logró una ganancia neta de 14 pesos frente a la apertura del lunes. La Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente para ese día era de 3.221 pesos.
Las causas del descenso
La caída del dólar responde a una combinación de factores externos e internos. Entre ellos, la estabilización de los precios del petróleo, el aumento de las exportaciones minero-energéticas y la confianza de los inversionistas en la política fiscal del Gobierno colombiano. Además, la Reserva Federal de Estados Unidos mantuvo tasas de interés sin cambios, lo que redujo la presión sobre las monedas emergentes.
¿Cuánto durará este escenario?
Analistas consultados prevén que la tendencia a la baja podría mantenerse durante las próximas semanas, siempre que no se presenten choques externos como una nueva crisis en los mercados internacionales o un cambio brusco en la política monetaria estadounidense. Sin embargo, advierten que la volatilidad seguirá siendo alta debido a la incertidumbre global y a factores locales como las decisiones de la Junta del Banco de la República.
Las dos caras del impacto
Mientras los consumidores digitales, los viajeros al exterior y el Estado —que reduce el costo de la deuda externa— celebran el alivio cambiario, los exportadores y la producción agroindustrial pierden competitividad. La caída del dólar encarece los productos colombianos en el exterior y reduce los ingresos de los sectores que dependen de las ventas al extranjero. El agro, en particular, enfrenta márgenes más estrechos y una menor rentabilidad.
La caída del dólar es un alivio para los importadores y para el bolsillo de los colombianos que viajan, pero es un golpe directo a la competitividad de nuestros exportadores, especialmente del sector agroindustrial.
El fenómeno, aunque positivo para algunos, deja en evidencia la fragilidad de una economía que depende en gran medida de las exportaciones de materias primas. Los expertos recomiendan diversificar la canasta exportadora y fortalecer la producción local para mitigar los efectos de futuras fluctuaciones cambiarias.