Aunque existe la creencia de que mojarse bajo la lluvia provoca resfriados de manera inmediata, organismos de salud como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) señalan que las infecciones respiratorias son causadas por virus.
El verdadero peligro: la pérdida de calor corporal
El principal riesgo asociado a la lluvia no es el agua en sí, sino la pérdida acelerada de calor corporal que ocurre cuando una persona permanece húmeda durante un periodo prolongado. Esta situación puede generar una disminución de la temperatura corporal y provocar cambios fisiológicos que favorecen la aparición de enfermedades respiratorias.
Lo primero que debe hacer al llegar a casa
Según la periodista Camila Paola Sánchez Fajardo, especializada en salud y bienestar, lo prioritario al llegar a casa después de mojarse es quitarse la ropa mojada de inmediato, secarse bien con una toalla y cambiarse por prendas secas y abrigadas. Esto ayuda a recuperar la temperatura corporal y reducir el riesgo de enfermarse.
La ropa mojada actúa como un conductor de frío que acelera la pérdida de calor. Secarse y abrigarse es la medida más efectiva para evitar que el sistema inmunológico se debilite.
Además, se recomienda tomar una bebida caliente y evitar corrientes de aire. Si presenta síntomas como fiebre o malestar general, lo mejor es consultar a un médico.