Una mejora nacional que no llega a todos
Colombia consolidó una reducción sustancial en sus indicadores de vulnerabilidad nutricional durante el último año. De acuerdo con el más reciente reporte del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el país logró sacar a 779.000 personas de la condición de inseguridad alimentaria grave a lo largo de 2025.
Los datos, revelados en las últimas horas, demuestran que la prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave en los hogares colombianos se ubicó en el 21,1%. La cifra marca un descenso de 4,4 puntos porcentuales en comparación con el 2024, cuando el indicador rozaba el 25,5%.
El repunte crítico en Chocó y otras regiones
Si se examina el indicador desde la perspectiva de los individuos bajo el estándar de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), el 22,8% de la población nacional (un poco más de 12 millones de personas) experimentó alguna de estas condiciones, lo que se traduce, según el DANE, en una mejora progresiva de la calidad y cantidad de alimentos a los que accede la ciudadanía.
Sin embargo, preocupa el caso de Chocó, donde la inseguridad alimentaria grave sufrió un repunte crítico: pasó del 6,4% en 2024 al 17,9% en 2025, un alza de 11,5 puntos porcentuales. Sucre y La Guajira también presentan desabastecimiento persistente, lo que evidencia una brecha regional que contrasta con la tendencia nacional positiva.
La reducción del hambre extrema es un logro significativo, pero las cifras de Chocó, Sucre y La Guajira nos recuerdan que la seguridad alimentaria sigue siendo un desafío estructural en regiones históricamente marginadas.