La tecnología está presente en la rutina diaria de niños y adolescentes, pero el abuso o mal uso de dispositivos como móviles, tabletas o televisión puede derivar en adicciones que reflejan problemas más profundos. Rafa Guerrero, psicólogo infantojuvenil y divulgador, presenta en su libro 'Adictos a las pantallas' una mirada que evita demonizar la tecnología y ofrece pautas para que los padres detecten y comprendan las causas emocionales detrás del uso excesivo.
Guerrero señala que muchos jóvenes recurren a las pantallas para evadir situaciones estresantes, sentimientos de vacío o tristeza, y para sobrevivir emocionalmente a experiencias difíciles en el hogar o en el colegio. Por ello, el foco debe estar en entender el contexto emocional y no en culpar al niño o adolescente.
La coherencia en el ejemplo parental
El psicólogo destaca la importancia de que los adultos sean modelos coherentes en el uso de la tecnología. Poner límites a los hijos solo funciona si los padres también respetan esas normas y predican con el ejemplo, pues la incoherencia genera rechazo y confusión en los menores.
Límites desde el vínculo, no desde el control
La diferencia fundamental entre poner límites basados en el miedo o el control y hacerlo desde el cuidado y la necesidad del niño es clave. Guerrero invita a los padres a centrar la atención en las necesidades reales del hijo y no en sus propios temores o inseguridades.
Preguntas que ayudan a detectar y comprender la adicción
- ¿Qué está viviendo mi hijo en este momento que lo hace buscar tanto las pantallas?
- ¿Se da cuenta de que usa el móvil o la tableta como una forma de calmar nervios o evitar problemas?
- ¿Qué consecuencias tiene su uso excesivo, como dificultad para dormir o irritabilidad?
Hacer consciente al niño o adolescente del vínculo entre sus emociones y el uso de dispositivos es fundamental para acompañarlo en un proceso de autocuidado y regulación.
La manada tecnológica no sustituye el vínculo real
Guerrero advierte que aunque las redes sociales ofrecen un sentido de pertenencia, esta validación digital no reemplaza la necesidad humana de relaciones presenciales y vínculos reales. La manada tecnológica puede generar una falsa sensación de compañía que no satisface las necesidades emocionales profundas.
Normas adaptadas y acompañamiento consciente
El experto recomienda que los adultos definan en familia qué esperan de la tecnología, estableciendo normas flexibles que se adapten a la edad y circunstancias del niño. Además, enfatiza que el castigo con la retirada de dispositivos debe ser coherente y no una amenaza automática, para evitar conflictos y fomentar la responsabilidad.
“El problema real es lo que hay de fondo. La adicción es la estrategia para sobrevivir a un trauma, vacío o abandono.” – Rafa Guerrero
Finalmente, Guerrero tranquiliza a los padres que sienten que han llegado tarde a abordar la adicción: nunca es tarde para tomar responsabilidad, corregir errores y acompañar a sus hijos en el camino hacia un uso saludable y consciente de la tecnología.