Colombia está recibiendo hoy más dólares de sus migrantes que de los inversionistas extranjeros. En el primer trimestre de 2026, las remesas alcanzaron 3.346 millones de dólares y superaron en cerca de 1.200 millones a la inversión extranjera directa (IED), un hito que no solo marca un récord histórico, sino que confirma un cambio estructural en la economía, en la medida en que el país comienza a depender cada vez más del ingreso de sus ciudadanos en el exterior que del capital productivo que llega desde fuera.
Un reciente informe de la comisionista Acciones & Valores lo confirma. En el primer trimestre de 2026, Colombia recibió 3.346 millones de dólares en remesas, el segundo registro más alto de la historia para un trimestre, con un acumulado anual que ya roza los 13.300 millones. Marzo marcó un hito: 1.225 millones en un solo mes, el mayor ingreso mensual jamás registrado.
Un hito que reconfigura el motor externo
Aunque sostienen el consumo y estabilizan la economía, las remesas plantean dudas sobre el futuro del crecimiento y la capacidad productiva del país. La dependencia de estos flujos, que ya superan a la IED, podría ser un síntoma de una economía que no logra atraer suficiente capital productivo para generar empleo y desarrollo sostenible.
Las remesas son un alivio para millones de familias colombianas, pero no reemplazan la inversión en infraestructura, tecnología y generación de empleo que necesita el país para crecer a largo plazo.