El domingo 12 de abril, cinco menores y dos adultos se extraviaron en el cerro de Monserrate luego de desviarse de los senderos oficiales durante una caminata que inició a las 6 de la mañana. El grupo esperaba regresar antes del mediodía, pero la comunicación se perdió hacia las 2 de la tarde y no fue posible contactarlos hasta casi 15 horas después.
La angustia creció entre las familias, como la de Yuber Molina, padre de dos niñas de 10 y 14 años que formaban parte del grupo. A partir de las 3 de la tarde, los celulares dejaron de responder y la incertidumbre se apoderó de los allegados.
“Empezamos a subir y bajar sin control y, cuando empezó a oscurecer, nos dimos cuenta de que estábamos perdidos”, relató una de las menores de 10 años en entrevista con EL TIEMPO.
La noche en el cerro fue dura para el grupo, que decidió permanecer juntos en un punto para pasar la noche. Sin refugio, enfrentaron frío, humedad y oscuridad mientras esperaban ser encontrados.
Un operativo sin precedentes movilizó a toda la ciudad
Desde el primer momento, el Distrito activó un amplio despliegue de recursos con estaciones de bomberos, drones con cámaras térmicas, caninos entrenados y apoyo de diversas entidades como Defensa Civil, Ejército y Secretaría de Salud. Se instaló un Puesto de Mando Unificado con la participación de familiares.
- 14 sobrevuelos con drones térmicos para detectar señales de calor
- Búsqueda con caninos especializados
- Despliegue de equipos en estaciones Chapinero, Centro Histórico, Bellavista y Puente Aranda
- Apoyo de IDIGER, Defensa Civil, Ejército, Ponalsar, Carabineros, Secretaría de Salud y Acueducto
La búsqueda continuó durante la noche sin resultados, pero al amanecer los menores lograron avistar a los rescatistas y pedir ayuda. Fueron encontrados con vida y recibieron atención médica antes de reunirse con sus familiares.
Este incidente reaviva la preocupación por los riesgos que implican salirse de los senderos autorizados en Monserrate, un cerro con zonas de vegetación densa, pendientes pronunciadas y sectores donde es fácil perder la orientación. Las autoridades recuerdan la importancia de planificar rutas, usar equipo adecuado y no transitar por caminos no habilitados.
“Los nervios no me dejan hablar, pero muchas gracias a todos. No pensé que esta ciudad tuviera tanta capacidad para apoyarnos”, expresó uno de los familiares tras el rescate.
La historia, que mantiene en alerta a la comunidad, subraya la necesidad de respetar las recomendaciones de seguridad para evitar tragedias en espacios naturales frecuentados por habitantes y visitantes de Bogotá.