Lo que comenzó como una idea universitaria inspirada en un intercambio en Europa terminó convirtiéndose en una de las marcas colombianas más reconocidas de accesorios y gafas sostenibles. Detrás de Sajú hay una historia de ferias de emprendimiento, cajas de zapatos, sostenibilidad y también de las dificultades financieras que pocas veces se muestran en redes sociales.
Así lo contó Juan Pablo Pradilla, uno de los cofundadores de la marca, durante una entrevista en la que habló sobre los inicios del emprendimiento, los retos de crecer en Colombia y la presión constante de innovar para mantenerse vigente.
De vender uno o dos cuelgagafas a construir una marca
La historia de Sajú comenzó en 2018 mientras Pradilla y sus amigos estaban en la universidad. Durante un intercambio académico descubrieron que en Europa los cuelgagafas hacían parte de la moda cotidiana y decidieron traer la idea a Colombia.
Acá ya se usaban, pero uno los conseguía en la óptica por allá atrás, en un cajón. Sentíamos que no había amor en la categoría.
La idea inicial era sencilla: crear una marca alrededor de los cuelgagafas y convertirlos en un accesorio atractivo y cotidiano. El proyecto arrancó casi como un juego entre amigos y durante meses vendieron desde una caja de zapatos.
El primer día habremos vendido uno o dos. Creo que nos compró un amigo y una profesora. Después de eso no vendimos nada más en días.