Un viaje al corazón del desierto occidental egipcio
Siwa se encuentra a 750 kilómetros de El Cairo y cerca de la frontera con Libia, accesible únicamente tras un viaje nocturno de más de ocho horas en minibús. Este oasis está situado 17 metros bajo el nivel del mar y sorprende con palmerales, lagos salados de color turquesa y un ambiente que parece detenido en el tiempo.
Dunas gigantes y un mar de arena impenetrable
El Gran Mar de Arena, que se extiende por más de 70.000 kilómetros cuadrados entre Egipto y Libia, rodea Siwa con dunas que alcanzan hasta 140 metros de altura. Este desierto es uno de los más inexplorados del mundo y se puede recorrer en excursiones 4x4, donde los viajeros descubren fósiles marinos y manantiales ocultos, culminando con pícnics o campamentos bajo un cielo estrellado impresionante.
Aguas termales y lagos salinos que desafían el desierto
La riqueza hídrica de Siwa proviene del acuífero fósil nubio, que alimenta fuentes y manantiales tanto dulces como salados. Destacan las piscinas naturales de sal con tonalidades turquesas intensas, donde flotar es una experiencia relajante similar al Mar Muerto. La isla de Fatnas ofrece vistas inolvidables del Birket Siwa, uno de los lagos salinos más grandes del oasis.
Un legado histórico ligado a Alejandro Magno y la cultura bereber
Siwa es conocida también como el Oasis de Amón por su templo oracular, donde Alejandro Magno fue proclamado hijo de Amón en el 331 a.C. Además, conserva las ruinas de la fortaleza Shali, un poblado construido en el siglo XII por los siwis, la única comunidad bereber de Egipto que mantiene su lengua y tradiciones. La necrópolis de Gebel Al Mawta exhibe tumbas con pinturas que fusionan mitologías egipcias, romanas y griegas.