La crisis por los servicios públicos, incluida la inestabilidad eléctrica que azota a la Costa Caribe colombiana, está exigiendo mayor supervisión de los órganos de control. En un barrido de inspección, vigilancia y control, la Superintendencia Nacional de Salud (Supersalud) encendió las alarmas tras detectar graves fallas operativas y logísticas en dispensarios de medicamentos de la región, hallazgos que ponen en riesgo la efectividad de los tratamientos médicos y la dignidad de miles de pacientes.
Un operativo sin precedentes en la región
Las auditorías, cuyos resultados se oficializaron en Cartagena, forman parte de la estrategia nacional denominada 'Plan 100'. Los equipos técnicos de la Supersalud evidenciaron una preocupante vulnerabilidad estructural: establecimientos encargados de almacenar y entregar fármacos de alto costo y controlados vienen operando sin plantas eléctricas de respaldo frente a los constantes apagones.
Esta falencia técnica, en una región castigada por racionamientos y apagones crónicos, abre un interrogante sobre la continuidad en la conservación de las cadenas de frío necesarias para preservar la composición química y la seguridad de los medicamentos.
La situación es crítica, especialmente para pacientes que dependen de medicamentos biológicos o termolábiles, cuya exposición a temperaturas inadecuadas puede inactivarlos o generar compuestos tóxicos. La Supersalud advirtió que se intensificarán las visitas de verificación y que se impondrán sanciones ejemplares a los responsables.