Seguridad

El hurto a viviendas crece y golpea con fuerza a Suba, Engativá y Usaquén

Entre enero y junio de 2026, Bogotá registró 3.032 casos de hurto a residencias, un aumento frente a los 2.631 del mismo periodo de 2025. Suba, Engativá y Usaquén son las localidades más afectadas. Las bandas usan engaños, seguimientos y vulneran sistemas de seguridad.

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Foto: La voz del país

Los delincuentes no rompieron la puerta. Entraron con una llave. Después amordazaron a las víctimas y se llevaron dinero, mercancía y objetos de valor por más de 50 millones de pesos. El caso ocurrió recientemente en el barrio Marruecos, en el sur de Bogotá, y se suma a otro registrado en Engativá, donde varios hombres vulneraron las rejas perimetrales de un conjunto residencial para ingresar a una vivienda y escapar con dinero en efectivo, electrodomésticos y otros elementos de valor.

Las cifras que preocupan

De acuerdo con cifras entregadas por la Policía Metropolitana de Bogotá a EL TIEMPO, entre el 1.º de enero y hasta la fecha transcurrida de 2026 se han registrado 3.032 casos de hurto a residencias en la capital, frente a 2.631 reportados durante el mismo periodo de 2025. Las localidades más afectadas son Suba, Engativá, Usaquén, Kennedy y Bosa. Además, las autoridades identificaron que los días jueves, viernes y sábado concentran buena parte de la actividad delincuencial, especialmente durante la madrugada y alrededor del mediodía.

En materia operativa, la Policía Metropolitana reportó 43 capturas en flagrancia y cinco mediante orden judicial relacionadas con este delito durante lo corrido del año.

El contraste con la tendencia nacional

El comportamiento de Bogotá contrasta con la tendencia nacional. Según cifras de la Policía Nacional, con corte al 11 de junio de 2026, en Colombia se registraron 10.398 casos de hurto a residencias frente a 11.107 reportados durante el mismo periodo de 2025. Esto representa una reducción de 709 casos y una disminución del 6,4 por ciento.

Modalidades sofisticadas y errores humanos

Para Andrés Nieto, experto en seguridad, buena parte de la explicación está en la evolución de las modalidades utilizadas por los delincuentes. Según señaló, uno de los mecanismos más frecuentes sigue siendo el engaño. Los delincuentes se presentan como funcionarios de empresas de servicios públicos, técnicos o representantes de compañías privadas para ingresar a las viviendas sin necesidad de ejercer violencia. “No necesariamente ingresan porque la vivienda esté sola. Muchas veces aprovechan la presencia de menores de edad o adultos mayores y logran entrar mediante engaños”, explicó.

Otra modalidad está relacionada con el denominado factor oportunidad. Puertas abiertas, ventanas sin asegurar, terrazas accesibles o controles deficientes terminan facilitando el ingreso de los delincuentes. A esto se suman los seguimientos previos realizados durante días o semanas.

“La mayoría de los fallos no son por los sistemas de seguridad o por las personas encargadas de la vigilancia, sino por errores humanos de los propios residentes”, afirmó Andrés Nieto.

La seguridad como cultura

Una visión similar tiene José Orlando Carrillo, experto en seguridad ciudadana, quien considera que el principal reto sigue siendo convertir la seguridad en una práctica cotidiana y no únicamente en una reacción frente a los hechos consumados. “La seguridad aún no se ha convertido en cultura. Cuando los ciudadanos entendamos que la seguridad hace parte de nuestra cultura podremos reducir este y otros delitos”. Carrillo advierte que muchas personas continúan dejando copias de las llaves en porterías, informan a terceros cuándo salen de viaje, comparten horarios de ingreso y salida o descuidan medidas básicas de protección que terminan facilitando el trabajo de los delincuentes.

El debate sobre la vigilancia humana vs. tecnología

El experto también se refirió a un debate que cada vez aparece con más frecuencia en conjuntos residenciales: la reducción de personal de vigilancia y la implementación de sistemas automatizados para disminuir costos de administración. “Los equipos electrónicos no atrapan delincuentes. La vigilancia humana puede retardar o dificultar el acceso de estas personas. Lo ideal es que exista una combinación entre tecnología, monitoreo y capacidad de reacción”, afirmó.

En la misma línea, un analista en seguridad consultado por EL TIEMPO, que pidió reserva de su identidad, considera que el tema merece una revisión más profunda. Según explicó, en varios conjuntos residenciales han surgido propuestas para reducir gastos mediante la disminución de turnos de vigilancia o el reemplazo parcial de personal por sistemas automatizados.

Recomendaciones para evitar ser víctima

  • Verifique siempre la identidad de técnicos, funcionarios o personal de empresas que soliciten ingresar a su vivienda.
  • Evite publicar en redes sociales información sobre viajes, ausencias prolongadas o rutinas familiares.
  • Fortalezca las medidas de seguridad de su residencia.
  • Mantenga una comunicación constante con vecinos y administradores para reportar movimientos sospechosos.
  • Si observa personas o vehículos extraños merodeando el sector, tome nota de las características y repórtelas oportunamente a las autoridades.
La voz del país

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