En Tiflis, la capital de Georgia, los perros callejeros dejaron de ser una amenaza para convertirse en habitantes protegidos e integrados en la vida urbana. Esta transformación es resultado de una gestión pública enfocada en la sanidad animal que ha permitido que más de 9.000 perros convivan en armonía con la comunidad.
El impacto en la comunidad es notable gracias a un sistema de identificación visual mediante chips en las orejas, que certifican que cada perro ha sido vacunado y esterilizado. Este método elimina riesgos sanitarios y disminuye la agresividad de las jaurías, un problema que marcó la ciudad en décadas anteriores.
Además, la administración local ha desarrollado campañas de concienciación ciudadana para promover el respeto y cuidado hacia los perros callejeros, fortaleciendo la convivencia y el bienestar animal en el entorno urbano.
Este modelo de gestión demuestra que con voluntad política y programas adecuados, es posible integrar a los animales en la vida de la ciudad de manera segura y respetuosa.