Donald Trump ha ordenado el envío de miles de soldados adicionales al Golfo Pérsico, intensificando la presencia militar estadounidense en Oriente Próximo ante una posible escalada con Irán. Este movimiento representa un cambio hacia el despliegue de tropas en suelo iraní, una fase que el presidente había prometido evitar durante su campaña.
Mientras la Casa Blanca extiende el plazo para que Irán acepte un acuerdo hasta el 6 de abril, la presión sobre Teherán aumenta. Estados Unidos exige la apertura del estrecho de Ormuz, el abandono del programa nuclear iraní y el cese del apoyo a grupos islamistas radicales, demandas que Irán rechaza, exigiendo reparaciones y la retirada de las tropas estadounidenses.
El Pentágono ha movilizado a unos 2.000 paracaidistas de la 82.ª División Aerotransportada, reconocida por su historial en conflictos históricos, junto con un grupo de buques anfibios de asalto con capacidad para desembarcos y aviones caza F-35. Además, se espera la llegada de más fuerzas navales y marines en las próximas semanas.
- 2.000 paracaidistas de élite enviados desde la 82.ª División Aerotransportada.
- Grupo de buques anfibios con 2.500 infantes de Marina y aviones F-35B.
- Refuerzos adicionales de 2.000 marineros y 2.500 marines en camino desde California.
- Presencia actual de cerca de 50.000 efectivos estadounidenses en bases y flotas en la región.
- Posible envío futuro de 10.000 soldados adicionales con vehículos blindados.
La estrategia estadounidense parece enfocarse en asegurar puntos estratégicos como la isla de Jarg, clave para la industria petrolera iraní y el control del estrecho de Ormuz. Sin embargo, expertos militares advierten sobre la complejidad logística y la resistencia que podrían enfrentar las tropas desplegadas.
“Una unidad expedicionaria (MEU) aporta todo un rango de opciones al comandante al frente de la fuerza de combate”, explica el teniente general retirado Sam Mundy, destacando la capacidad versátil de las fuerzas desplegadas.
A pesar de la ampliación del plazo para negociaciones, la tensión entre Estados Unidos e Irán sigue en aumento, con ambos países manteniendo posiciones radicales y preparando el terreno para una posible confrontación militar de gran escala en la región.