Sin la participación de Colombia, arrancó este jueves en Washington una inédita cumbre internacional convocada por el secretario de Estado, Marco Rubio, para coordinar una estrategia frente al resurgimiento de lo que denomina 'terrorismo político de izquierda'.
Una cumbre sin precedentes
La administración estadounidense reunió a representantes de 66 países para impulsar su nueva estrategia antiterrorista. La iniciativa, promovida por el presidente Donald Trump, busca articular acciones conjuntas contra grupos y movimientos que Washington califica como amenazas de extrema izquierda.
Reacciones de expertos y organizaciones civiles
Expertos en derechos humanos y organizaciones civiles han expresado su preocupación por la amplitud de la definición de 'terrorismo político de izquierda', que podría utilizarse para criminalizar la protesta social y la oposición política legítima. Algunos analistas señalan que la medida carece de sustento jurídico internacional y podría generar tensiones diplomáticas.
Esta definición es peligrosamente vaga y podría ser utilizada para perseguir a defensores de derechos humanos y activistas políticos bajo el pretexto de la lucha antiterrorista.
El rol de Colombia y la región
La ausencia de Colombia en la cumbre ha llamado la atención, dado que el país ha sido un aliado clave de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo. Analistas sugieren que la decisión de no participar podría reflejar diferencias en la definición de las amenazas o en la estrategia propuesta por la administración Trump.
Medidas complementarias
Paralelamente, el gobierno de EE. UU. anunció restricciones de visas a miembros de 'grupos de extrema izquierda', una medida que ha generado críticas por su posible impacto en la libertad de movimiento y expresión de activistas y académicos.