La naviera estadounidense AmaWaterways, con alma europea, celebró el primer aniversario de su operación en el río Magdalena. Desde junio de 2025, sus barcos AmaMagdalena y AmaMelodía han realizado 100 cruceros, movilizando a 5.000 pasajeros, en su mayoría estadounidenses y canadienses, que descubren la riqueza cultural, natural e histórica del Bajo Magdalena.
La visión que empezó hace seis años
Rudi Schreiner y Kristin Karst, cofundadores de la naviera, navegaron el río Magdalena durante más de seis años para evaluar su potencial. Con 1.500 kilómetros de longitud y 45 millones de habitantes en su cuenca, el río es la arteria fluvial más importante de Colombia. La presencia de patrimonios de la humanidad como Santa Cruz de Mompox y San Basilio de Palenque, y patrimonios inmateriales como la cumbia, convencieron a los inversionistas de apostar por esta ruta.
Dos barcos gemelos para una travesía de siete días
Los barcos miden 68 metros de largo y 13 de ancho, con 32 cabinas, capacidad para 64 pasajeros y una tripulación de 30 personas. Cuentan con piscina climatizada, restaurante panorámico, spa y gimnasio. La travesía recorre cerca de 500 kilómetros en siete días, con dos rutas: Cartagena-Barranquilla y viceversa, pasando por Mahates, Calamar, Santa Cruz de Mompox, Santa Bárbara de Pinto y Barranquilla.
El trabajo de campo que hizo posible el proyecto
Beno Atan, director general de AmaWaterways en Colombia y originario de la Isla de Pascua, pasó cinco años estudiando la región: las condiciones de navegabilidad, las jornadas de la tripulación, las regulaciones laborales y la capacitación en atención al pasajero. También se diseñaron embarcaciones menores para avistamiento de aves y experiencias con pescadores, y se construyeron muelles capaces de recibir barcos de 900 toneladas.
Gastronomía colombiana a bordo
El menú fue diseñado por el chef sincelejano Alex Quessep e incluye platos típicos como mote de queso, ajiaco, fríjoles, caldo de costilla, empanadas, posta cartagenera y pescados. "Queremos mostrar el país a través de la comida", afirma Atan.
El impacto en las comunidades ribereñas
Los barcos atracan en puertos donde los pobladores ofrecen bailes, artesanías y tradiciones. En Calamar, la administración municipal destaca que el turismo ha generado empleo para bicitaxistas, guías y grupos folclóricos. Michelle Aristizábal, estudiante de lenguas modernas y guía de AmaWaterways, dice: "Calamar recobró vida. Este barco renueva nuestra historia y trae oportunidades para los jóvenes".
Una fundación para el desarrollo local
La naviera creó Craftedways Foundation, que apoya programas de educación, arte e inglés. En abril pasado, Kristin Karst entregó instrumentos musicales al grupo de cumbia de la escuela de Santa Bárbara de Pinto. "Queremos hacer parte del buen futuro de la gente", dijo Karst.
Ingeniería y diseño colombiano
Los barcos fueron construidos en Colombia, diseñados por el arquitecto paisa Camilo Restrepo Ochoa. La estructura se trajo de Vietnam, los cascos se hicieron en un astillero de Cartagena y los acabados fueron realizados en el país. Los interiores usan tejidos de cobre, algodón y plátano, y piedra de la región del Sinú. "Creamos ambientes que dejan claro que el barco pertenece a Colombia", dice Restrepo.
Resultados y proyecciones
Rudi Schreiner reconoce el apoyo de ProColombia y Cormagdalena, y asegura que "el proyecto ha marchado mucho mejor de lo esperado". La naviera, que cuenta con 29 cruceros en el mundo, planea expandirse a 52 barcos para 2032. El precio promedio del crucero es de 3.000 dólares por persona, con tarifas especiales para colombianos en algunas temporadas.