El ambiente en las cumbres de los volcanes de la Puna de Atacama, en los Andes centrales, es de una hostilidad casi inimaginable para cualquier animal de sangre caliente. A más de 6 700 metros sobre el nivel del mar, las temperaturas permanecen casi constantemente bajo cero y cada bocanada de aire contiene apenas el 44 % del oxígeno disponible en el llano.
Un hallazgo que desafía la biología
Un ejemplar de ratón de oreja de hoja, en su hábitat natural, ha sido el centro de una investigación que revela cómo este pequeño mamífero logra sobrevivir donde casi ningún otro ser vivo de sangre caliente puede hacerlo. El estudio, publicado recientemente, muestra que la clave no está en las adaptaciones de la hemoglobina, como se creía, sino en una sorprendente reprogramación metabólica.
El ratón andino no solo tolera la hipoxia extrema, sino que ha desarrollado una maquinaria celular que le permite funcionar con normalidad en un entorno donde cualquier otro mamífero colapsaría.
El impacto en la ciencia de la adaptación
Este descubrimiento abre nuevas preguntas sobre los límites de la vida en la Tierra y podría tener aplicaciones en medicina, especialmente en el tratamiento de enfermedades relacionadas con la falta de oxígeno, como ciertos tipos de insuficiencia respiratoria o cardíaca. El genoma del ratón de oreja de hoja se convierte así en un mapa de resistencia extrema.