Colombia se ha convertido en uno de los destinos preferidos del mundo para realizarse procedimientos estéticos. Según el informe de la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (Isaps), publicado en junio de 2025, el país hace parte del top 10 mundial, solo superado por potencias como Estados Unidos y Brasil. La combinación de talento médico, tecnología de punta y costos competitivos ha disparado la llegada de pacientes extranjeros que buscan resultados de alta calidad con un atractivo turístico adicional.
Cifras que respaldan el auge
La Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva reporta que Colombia ocupa el primer lugar en Hispanoamérica en proporción de pacientes extranjeros y el tercero a nivel mundial. En 2024 se realizaron más de 490.000 procedimientos, un aumento superior al 10% frente a 2023. De estos, 321.408 fueron quirúrgicos y 169.536 no quirúrgicos.
- Liposucción: 41.280 procedimientos (12,8% del total).
- Aumento de senos: 33.984 (10,6%).
- Blefaroplastia o cirugía de párpados: 28.032 (8,7%).
- Aumento de glúteos: 27.360 (8,5%).
- Abdominoplastia: 21.984 (6,8%).
A nivel global, Colombia ya es el octavo país en liposucciones y el décimo en aumento de senos, lo que confirma su posicionamiento como referente en cirugía estética y turismo médico, según Luisa Giraldo, consultora en cirugías plásticas y fundadora de Lu Giraldo Consultoría.
Procedimientos que atraen a los extranjeros
Dentro de los procedimientos quirúrgicos, el retiro de biopolímeros y las cirugías combinadas son los de mayor interés para los pacientes internacionales. El 'mommy makeover', que combina varias cirugías en una sola intervención para restaurar el cuerpo tras el embarazo, es especialmente popular por su practicidad: un solo tiempo de recuperación, un solo viaje y una sola inversión en hospedaje y tiquetes.
En el segmento no invasivo, la toxina botulínica lidera con 65.472 casos (38,6%), seguida del ácido hialurónico (26,2%), la depilación (10,9%), el ácido poliláctico (5,3%) y la reducción no quirúrgica de grasa (4,5%).
Procedimientos corporales como la criolipólisis y faciales como Liftera son hoy los más elegidos por el paciente internacional, porque ofrecen resultados superiores con mínima incapacidad y tiempos de recuperación cortos, respaldados por protocolos médicos certificados y equipos de última generación.
José Daniel Marín, médico estético y fundador de Criolab, añade que hay una nueva generación de pacientes más jóvenes que busca prevención y mantenimiento gradual, no transformación radical, lo que impulsa la demanda de tratamientos no quirúrgicos.
¿Por qué Colombia es el destino elegido?
La alta calidad técnica y profesional, la variación del dólar y el atractivo turístico de las ciudades son factores determinantes. Según la encuesta de Isaps, uno de cada tres pacientes que se someten a una cirugía estética en Colombia es extranjero. Solo Medellín recibió en 2024 más de 23.000 pacientes por motivos de salud, generando una derrama económica superior a los 45.000 millones de pesos.
La estadía mínima de un paciente es de 12 días, aunque puede extenderse varias semanas según el procedimiento. Los principales países de origen son el Caribe, Estados Unidos y España, con un creciente número de viajeros de República Dominicana y Honduras. También hay un segmento importante de colombianos en el exterior que regresan para operarse por la confianza en el sistema de salud local.
Recomendaciones para pacientes internacionales
Los expertos insisten en la importancia de verificar que el profesional esté inscrito en el ReTHUS (Registro Único Nacional de Talento Humano en Salud), comprobar que la clínica esté habilitada y desconfiar de precios excesivamente bajos. 'Detrás de un precio demasiado bajo casi siempre hay algo que se está sacrificando: la certificación del cirujano, los estándares de la clínica o la calidad de los insumos', advierte Giraldo.
El primer desafío es frenar el intrusismo y las clínicas informales que empañan la reputación del país. La oportunidad está en seguir posicionando a Colombia no solo como destino económico, sino como referente de calidad médica en Latinoamérica.
Marín concluye que el país podrá consolidar su liderazgo si invierte en trazabilidad de estándares de calidad y certificación internacional de clínicas. La meta es que el turismo estético crezca no solo en volumen, sino también en seguridad y confianza para los pacientes.