Un operativo sin precedentes para atender la crisis humanitaria
Más de 6.000 personas pertenecientes a 16 comunidades afrocolombianas y nueve indígenas en el municipio de Bajo Baudó, Chocó, enfrentan un confinamiento severo que limita su acceso a alimentos básicos. Esta situación crítica se debe al paro armado impuesto por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en la región que abarca los ríos Orpúa, Ijuá y Docampadó.
Las condiciones climáticas adversas han complicado la entrega de ayuda humanitaria, retrasando las primeras acciones para atender a las comunidades afectadas. Sin embargo, las autoridades y organizaciones locales han retomado esfuerzos para garantizar el acceso a alimentos y suministros esenciales a la población confinada.
“Es urgente que se garantice el acceso a las comunidades afectadas para evitar una crisis alimentaria mayor”, señalaron líderes locales.
El paro armado del ELN en esta zona afecta directamente la seguridad y el bienestar de estas poblaciones, quienes dependen de las rutas fluviales para su sustento diario y que ahora se encuentran aisladas en medio de un contexto de violencia y precariedad.