El Mundial está a punto de cumplir 100 años, pero no fue hasta 1991, el año de la independencia de la Unión Soviética, que tuvo noticia de Uzbekistán, el primer país de Asia Central que dice presente en la gran cita del fútbol orbital.
Fue necesario abrir la competencia a 48 selecciones participantes para que finalmente lograra superar una eliminatoria que siempre la marginaba en las instancias finales. Esta vez pudo confirmar su clasificación tras ocupar el segundo lugar del grupo A en la Confederación Asiática detrás de Irán. A diferencia de otros grises remates, en esta oportunidad le sacó 6 puntos de ventaja a Arabia Saudita y una fecha antes de la finalización de las eliminatorias aseguró su billete.
A nadie sorprendió en la Confederación Asiática este resultado, pues terminó a solo 2 unidades de un equipo como Irán, que tiene mucha más experiencia en Mundiales, y Catar, que organizó el último campeonato, logró acercarse a su rendimiento.
Lobos blancos, sin piel de oveja
No será la selección favorita; de hecho, muchos creen que podría ser una de las ‘cenicientas’ del certamen, pero eso parece calzarles bien a los llamados ‘lobos blancos’, que no se venden con piel de oveja, sino que explotan al máximo su potencial atlético y futbolístico.
Aunque carecen de grandes estrellas y la mayoría de los jugadores que lograron la clasificación militan en clubes locales o en las ligas vecinas de Irán y Turquía, sacan provecho del conocimiento que ganan al jugar casi todo el año juntos y basan su propuesta en una importante seguridad defensiva que permite capitalizar los esfuerzos de los hombres de ataque.
Si hay que hablar de figuras, se puede decir que tienen en Eldor Shomurodov el eje de su ataque, un hombre de 23 goles en la temporada con Basakseir de la Superliga turca, que carga la responsabilidad, a sus 30 años, en un equipo que debe ser fuerte en definición, pues no genera tantas ocasiones por partido.
A su espalda hay otra figura clave, el defensor central Addukodir Khusanov, de 21 años, el rey del sprint en el fútbol de Asia y quien con justicia llamó la atención de Pep Guardiola, quien lo fichó para Manchester City: un zaguero que corre a una velocidad tope de 37 km/h no se consigue todos los días.
Lo interesante es que es el tipo de equipo equilibrado que se parece cada vez más a su entrenador, el excampeón mundial italiano Fabio Cannavaro.
En el proceso de preparación, el DT suma victorias contra Kuwait y Egipto; empates contra Venezuela e Irán; y una derrota muy apretada contra el Uruguay de Bielsa. Claramente les falta prensa, pues han dejado una clara imagen de equipo fuerte en las dos tareas esenciales y ambicioso a partir de la filosofía de un campeón del mundo.
El gran potencial que se ha ido construyendo desde sus divisiones inferiores es una cualidad no menor: Uzbekistán ha llegado a cuartos de final de los Mundiales Sub-20 en 2013 y 2015 y Sub-17 en 2011 y 2023, además de lograr su clasificación a los últimos Juegos Olímpicos de París 2024.
En el grupo K del Mundial 2026, debutará contra Colombia en la altura de Ciudad de México el 17 de junio; seguirá contra Portugal en Houston y cerrará contra República del Congo en Atlanta. ¿Desgaste por tantos desplazamientos? Es lo de menos comparado con la emoción de su primera gran cita.
Fabio Cannavaro, el entrenador
Un pasado brillante en Inter, Juventus y Real Madrid y un título mundial con Italia en 2006 le aseguran la confianza de su plantilla. Llegó en octubre de 2025, tras la salida de Kapadze, y sin gran experiencia logró equilibrio.
Esquema de Cannavaro
Uzbekistán se basa en una disciplina táctica a ultranza para contrarrestar a rivales superiores en lo técnico. Es muy intenso en la recuperación y el más fuerte en los duelos.
- Utkir Yusupov
- Abdulla Abdullaev, Rustam Ashurmatov, Abdokodir Khusanov
- Koijakbar Alijonov, Otabek Shukurov, Akmal Mozgovov, Sherzod Nasrullaev
- Azizjon Ganiev, Jaloliddin Masharipov
- Eldor Shomurodov
Jenny Gámez, Editora de Futbolred