Un triunfo empañado por la violencia
La selección de Argentina volvió a obrar el milagro y remontó este martes una desventaja de dos goles frente a Egipto para convertirse en la única selección sudamericana clasificada a los cuartos de final del Mundial de 2026, luego de que Colombia fue eliminada en los penales por Suiza. Sin embargo, la afición gaucha tuvo un comportamiento inaceptable.
Con dos goles de desventaja en el minuto 79 del partido, la vigente campeona se veía ya eliminada este martes en Atlanta, pero el incombustible Lionel Messi lideró de nuevo a la Albiceleste hacia la remontada en otra actuación memorable, comentó la agencia AFP.
La remontada liderada por Messi
El capitán, que acabó llorando como nunca y fue alzado por los aires por sus compañeros al final del encuentro, envió el centro al corazón del área que Cristian Romero aprovechó para marcar el primer gol argentino (79').
Cuatro minutos después, aprovechó una dejada en el área de Lisandro Martínez para rematar con todas sus fuerzas y poner el empate ante el delirio de la hinchada argentina, de nuevo mayoritaria en Atlanta.
Ya en el descuento, Mohamed Salah perdió la pelota en el área argentina, Julián Álvarez lanzó la contra y Lautaro Martínez puso el centro para que Enzo Fernández cabeceara a la red y completara la épica remontada.
Cuando dejé de jugar, me hice entrenador para tener estas emociones. No porque me guste ser entrenador, sino por las emociones que te da un partido como este.
Las quejas de Egipto por el arbitraje
Egipto se fue adelante con goles de Yasser Hassan en la primera parte y Mostafa Ziko poco después de la hora de juego, aunque antes ya había marcado otro, pero fue invalidado por una falta al inicio de la contra.
Hemos sufrido una injusticia (...) Parece ser que desde la selección argentina se ha ejercido presión sobre el árbitro. Este ha sido el resultado.
Incidentes entre aficiones
Los hechos se presentaron en el estadio de Atlanta. Según reportes, los aficionados argentinos agredieron e insultaron a los egipcios tras el triunfo, manchando la celebración deportiva.