Una pareja de adultos mayores fue víctima de un millonario hurto al interior de su vivienda, ubicada en el barrio El Lido, en Cali, luego de que varios hombres, que presuntamente se hicieron pasar por funcionarios de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín), ingresaran al inmueble simulando un procedimiento oficial.
Un operativo falso que terminó en violencia
Según las autoridades, los delincuentes llegaron hasta la residencia de las víctimas, una pareja de adultos mayores, y se identificaron como agentes de la Sijín. Bajo el pretexto de realizar una inspección, lograron ingresar al inmueble y, una vez dentro, sometieron a los ocupantes.
Durante el asalto, una de las personas que se encontraba en la vivienda fue agredida con un objeto contundente, lo que generó pánico entre los residentes. Los criminales se apoderaron de aproximadamente $80 millones de pesos en efectivo y otros objetos de valor, para luego huir en dos vehículos que los esperaban en las afueras.
La comunidad, en alerta por la modalidad delictiva
El hecho ha generado consternación en el barrio El Lido y sectores aledaños, donde los residentes han expresado su preocupación por la facilidad con la que los delincuentes lograron engañar a las víctimas utilizando uniformes y credenciales falsas. Las autoridades han hecho un llamado a la ciudadanía para que verifique la identidad de cualquier persona que se presente como funcionario público.
Investigación en curso
La Policía Metropolitana de Cali ya inició las investigaciones para dar con el paradero de los responsables. Se están revisando las cámaras de seguridad de la zona para identificar los vehículos en los que huyeron los delincuentes, así como para obtener registros que permitan su plena identificación. Las autoridades no descartan que se trate de una banda organizada dedicada a este tipo de hurtos.
Este caso se suma a otras denuncias recientes sobre suplantación de autoridades en la región, lo que ha llevado a la Policía a reforzar las campañas de prevención y a recomendar a la comunidad no abrir las puertas a desconocidos, incluso si portan uniformes oficiales, sin antes confirmar su identidad a través de las líneas de emergencia.