Luis Enrique, actual técnico del Paris Saint-Germain y uno de los entrenadores más exitosos del fútbol mundial, vivió un momento profundamente emotivo en su ciudad natal, Gijón. Durante la inauguración de un espacio público que lleva su nombre, el estratega no pudo contener las lágrimas al recordar a su familia y su trayectoria.
Un homenaje que tocó el corazón
La Playa Verde de El Rinconín fue renombrada oficialmente como 'Luis Enrique Martínez' en una ceremonia que contó con la presencia de familiares, autoridades locales y miembros de la comunidad gijonesa. El entrenador, fiel a su estilo cercano, inició el acto con humor: 'Ahí va Pelayín', dijo antes de descubrir el monolito conmemorativo.
Mis cenizas van a ir aquí. Es una playa diferente y a mí me gusta llevar la contraria. Me encanta. ¡Puxa Asturias, puxa Xixón y puxa Sporting!
El momento más emotivo: el recuerdo de sus padres
Durante su discurso, Luis Enrique se quebró al hablar de sus padres, quienes emigraron a Gijón desde su pueblo. 'En esa placa no veo mi nombre, veo el de mis padres, que lo dejaron todo para venir a Gijón. Han sido, son y serán mi referente', expresó visiblemente emocionado.
El técnico también dedicó sentidas palabras a su esposa, Elena, a quien calificó como 'la persona que siempre ha estado conmigo'. Entre risas y lágrimas, añadió: 'Le quedan 30 años mínimo conmigo... Eso es jodido de verdad'. Además, destacó que los valores que aprendió de sus padres son los mismos que transmite a sus tres hijos: Pacho, Sira y Xana.
Un reconocimiento a su trayectoria
El homenaje no solo celebró los logros deportivos de Luis Enrique —quien ha ganado las dos últimas Ligas de Campeones con el PSG—, sino también su vínculo inquebrantable con Gijón. El nuevo espacio de más de 6.000 metros cuadrados se convierte en un símbolo permanente de su legado en la ciudad que lo vio crecer.