Un operativo que se volvió pesadilla
Un impactante caso de intolerancia sacudió el sistema de transporte masivo MIO de Cali el pasado viernes 12 de junio, dejando en evidencia los alarmantes niveles de violencia a los que se enfrentan diariamente los trabajadores del servicio público. La víctima en esta ocasión fue una guarda de seguridad que terminó arrojada desde la plataforma de una estación, a un metro de altura, directo hacia el carril exclusivo de los buses. Tras sobrevivir de milagro a una tragedia que pudo ser fatal, la mujer rompió el silencio y entregó su estremecedor testimonio sobre los minutos de angustia que vivió.
El detonante de la agresión
De acuerdo con el relato de la afectada, la jornada laboral transcurría con total normalidad desde las 5 de la mañana. Sin embargo, la tensa situación se desencadenó pasado el mediodía, entre las 12:20 y las 12:30 p. m., cuando una usuaria intentó ingresar al sistema acompañada de su mascota. Cumpliendo estrictamente con los protocolos de seguridad del MIO, la guarda le solicitó a la mujer la documentación requerida para el transporte de animales: el carné de vacunación y el respectivo bozal. Esta legítima exigencia desató la furia irracional de la pasajera.
El impacto en la comunidad y las acciones legales
Tras el ataque, la guarda de seguridad sufrió múltiples hematomas y temió por su vida al quedar expuesta al tránsito de los buses. La trabajadora ya denunció penalmente a su agresora, quien fue identificada como Carolina Bohórquez Ramírez. El caso ha generado indignación en la ciudad y ha reabierto el debate sobre la seguridad del personal del MIO.
“Me lanzó sin medir distancia. Pensé que moriría atropellada”, relató la víctima entre lágrimas.