Dos ataques violentos sacuden la agroindustria de la caña en el norte del Cauca
En un lapso de menos de 48 horas, la violencia volvió a golpear a los trabajadores de la agroindustria azucarera en el norte del Cauca. El primero de los incidentes ocurrió el 2 de septiembre en la vía Puerto Tejada-Candelaria, donde un trabajador de seguridad resultó herido de gravedad tras un ataque contra el personal de un ingenio azucarero.
Al día siguiente, 3 de septiembre, un contratista de otro ingenio azucarero fue asesinado en la zona rural de Guachené, Cauca, presuntamente durante un atraco, según informó la Asociación de Cultivadores de Caña de Azúcar de Colombia (Asocaña).
Asocaña rechaza la violencia y exige protección para los trabajadores
Desde Asocaña y los ingenios afiliados rechazaron con absoluta indignación estos hechos que ponen en riesgo la vida de quienes trabajan en el campo. En su comunicado, enfatizaron que no se puede permitir que la violencia siga arrebatando vidas y afectando a las comunidades vinculadas a esta actividad.
“Exigimos respeto por la vida de los trabajadores y solidaridad real con sus familias, compañeros y comunidades, que hoy vuelven a ser víctimas de un entorno que se desangra por la inseguridad”, expresó la asociación.
Claudia Calero, presidenta de Asocaña, hizo un llamado urgente a las autoridades nacionales y regionales para que implementen medidas inmediatas y efectivas que frenen esta escalada de violencia, garantizando condiciones mínimas de seguridad para los trabajadores y la ciudadanía de la región.
“Exigimos al Gobierno Nacional, a la Fuerza Pública, a la justicia colombiana y a las autoridades regionales medidas inmediatas y efectivas que frenen esta escalada de violencia y garanticen condiciones mínimas de seguridad para los trabajadores y para la ciudadanía en general en esta región”, afirmó Calero.
¿Cómo avanzará la seguridad en los ingenios azucareros del Valle y Cauca?
Frente a estos hechos de violencia, el futuro de la seguridad en el sector azucarero en Valle y Cauca es incierto. Las autoridades enfrentan la presión de implementar estrategias que protejan a los trabajadores y eviten que estos ataques se sigan presentando, mientras las comunidades locales exigen mayor protección y justicia.