Los 385 kilómetros de la vía Panamericana que atraviesan tres departamentos en el suroccidente colombiano y que se unen con carreteras para llegar a poblaciones del norte del Cauca y del sur del Valle, siguen siendo parte de una región aquejada por disparos y secuestros de todo tipo de ciudadanos, incluyendo alcaldes del departamento, y donde se cometió la mayor masacre de los últimos tiempos en el país ocurrida en abril pasado, en Cajibío.
Es por ello que gremios económicos y las autoridades locales vuelven a insistir al Gobierno en la propuesta de militarizar la vía Panamericana.
Los ataques que reavivan la alerta
En un mes, se registraron intentos de secuestro y disparos contra dos senadores y el mandatario del municipio de Buenos Aires, lo que ha encendido las alarmas en la región. El más reciente incidente involucró a escoltas de un exsenador, quienes fueron atacados en la vía Panamericana.
La situación es crítica. Necesitamos que el Gobierno tome medidas urgentes para garantizar la seguridad de los habitantes y de quienes transitan por estas vías. La militarización es una de las opciones que hemos planteado para frenar la violencia.
El impacto en la comunidad
La inseguridad en la vía Panamericana y sus alrededores ha generado temor entre los conductores y residentes de la zona. La masacre de Cajibío, ocurrida en abril, sigue siendo una herida abierta, y los recientes ataques han renovado la exigencia de acciones concretas por parte del Gobierno Nacional.
Las autoridades locales han señalado que, sin una intervención decidida, la violencia podría escalar aún más, afectando no solo la movilidad sino también la economía de la región, que depende en gran medida del transporte de mercancías y del turismo.