En las elecciones con mayor participación y, al tiempo, las más apretadas desde que se instauró la segunda vuelta presidencial (1994), Abelardo de la Espriella se impuso por 247.000 votos sobre Iván Cepeda y, tras el preconteo de la Registraduría, es el nuevo presidente electo de Colombia.
De la Espriella fue respaldado por 12’949.162 ciudadanos, mientras que Cepeda, candidato del Pacto Histórico y del gobierno Petro, logró 12’701.546 votos, contabilizado el 99,9 por ciento de las mesas electorales. El 63,55 por ciento de los 41’421.973 colombianos habilitados para votar se acercaron a las urnas: fueron 26,3 millones de sufragios, 2,3 millones más que los que votaron en la primera vuelta del 31 de mayo.
Un margen que centra la atención en el escrutinio
La apretada victoria de De la Espriella —0,95 puntos porcentuales de diferencia— centra la atención del país en el proceso de escrutinio, que comenzó anoche, está a cargo de 9.300 jueces, notarios y registradores, es de carácter público y, en condiciones normales, debería concluir esta semana.
Estamos agradecidos con Dios
Anoche, el candidato Cepeda reconoció el resultado del preconteo y se declaró “dispuesto a la concertación”. Dijo que esperará, en todo caso, al proceso de escrutinio. Por su parte, el presidente Petro se mantuvo en la línea de no reconocer la derrota de su candidato y aseguró que supuestamente no era posible declarar aún a un ganador de las presidenciales hasta que finalice el escrutinio.
Recorte de diferencias y confianza en el sistema
Frente a la primera vuelta, Cepeda recortó las diferencias con De la Espriella en casi 450.000 votos. En esas votaciones, los escrutinios arrojaron una coincidencia con el preconteo superior al 99,98 por ciento y, como lo señaló Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), solo hubo impugnaciones sobre unos 30.000 votos.
La MOE destacó una jornada tranquila y legítima en el balotaje entre De la Espriella e Iván Cepeda.