Aunque las personas continúan trabajando, estudiando y cumpliendo con sus responsabilidades diarias, muchas viven con una sensación persistente de que algo malo está por ocurrir. Se trata de la llamada ansiedad funcional, una condición que no siempre detiene las actividades cotidianas, pero que puede generar un desgaste progresivo en el cuerpo y las emociones hasta convertirse en una rutina difícil de identificar.
Quienes la padecen continúan trabajando, estudiando y cumpliendo con sus responsabilidades, pero viven con una tensión constante que afecta su descanso, emociones y salud física.
Esta condición se caracteriza por una preocupación constante, cansancio persistente y dificultad para desconectarse, incluso cuando todo parece estar bien en el exterior.
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