Durante todo fenómeno de La Niña o lluvias ocasionales, frente a cada tragedia o damnificación, la ciudad era conocida como la ‘Barranquilla de los arroyos’. Sin embargo, una multimillonaria inversión y un plan de transformación urbana han cambiado el panorama.
Un cómico que sintetizó un siglo de historia
‘Lucho Torres’, el célebre cómico barranquillero, popularizó en la década de los 2000 una frase que magnificaba socialmente la problemática de las escorrentías en la capital del Atlántico: “en Barranquilla, el único arroyo que no se lleva a la gente es el Joe”. De manera jocosa, sagaz y original, el señor Torres sintetizó una discusión de 100 años de historia en la ciudad.
El impacto de las lluvias y la inversión
La problemática de los arroyos ha dejado un saldo de 117 fallecidos a lo largo de los años. Frente a esto, las autoridades locales implementaron un plan de inversión multimillonaria que incluye obras de infraestructura, sistemas de drenaje y la canalización de los principales arroyos.
¿Se ganó la guerra?
Expertos consultados por EL TIEMPO coinciden en que, si bien los avances son significativos, aún persisten retos en zonas no intervenidas. La transformación ha reducido drásticamente las inundaciones y las muertes, pero la guerra contra los arroyos no está completamente ganada.
Hemos pasado de una ciudad que se paralizaba con cada lluvia a una que puede enfrentar tormentas con mayor resiliencia. Pero no podemos bajar la guardia.