El consumo de nicotina cambió de forma y hoy los vapeadores y cigarrillos electrónicos ganan terreno entre adolescentes y jóvenes, impulsados por sabores atractivos, diseños llamativos y contenidos digitales que disminuyen la percepción de riesgo frente a estos productos.
De hecho, en Colombia ya se están comercializando las bolsas de nicotina, las cuales se pueden conseguir con facilidad en una tienda de barrio. Incluso, en plataformas digitales ya es posible encontrar este tipo de productos en sabores como hierbabuena, fresa, mango y menta, con precios que oscilan entre los 12.000 y los 30.000 pesos.
Una crisis de salud pública que se agrava
Esta nueva forma de consumir nicotina agrava aún más el panorama de salud pública en el país, teniendo en cuenta que el tabaquismo continúa siendo uno de los principales desafíos. Se estima que alrededor de 35.000 personas mueren cada año por enfermedades asociadas al consumo de tabaco y que los costos para el sistema de salud superan los 17 billones de pesos anuales.
Además, cerca de 1,1 millones de colombianos han utilizado vapeadores o cigarrillos electrónicos, con prevalencias cercanas al 18,6 % en población entre los 12 y 24 años.
El impacto en los hogares y la salud respiratoria
La Secretaría Distrital de Salud informó que entre 2019 y 2025 aplicó más de 57.000 encuestas a padres y cuidadores de menores de 14 años. Aunque la proporción de hogares con consumo de tabaco disminuyó de 25,2 % a 16,8 %, para 2025 todavía cerca de uno de cada seis niños convivía con al menos una persona fumadora dentro del hogar.
El desafío ya no está en el cigarrillo tradicional, sino en estas nuevas formas de consumo que se presentan como inofensivas pero que contienen nicotina y generan adicción.
Las autoridades sanitarias hacen un llamado a padres, educadores y jóvenes para estar alerta frente a estos productos, que aunque parecen modernos e inofensivos, representan un riesgo real para la salud, especialmente en el sistema respiratorio y el desarrollo cerebral de los adolescentes.