Claudia López enfrenta la recta final de la carrera presidencial en Colombia con optimismo, pese a un bajo desempeño en la consulta del 8 de marzo donde obtuvo 574.000 votos, muy por debajo de otros candidatos. La exalcaldesa de Bogotá enfatiza que la presidencia debe enfocarse en resolver problemas reales y no en perseguir proyectos políticos o expresidentes.
“La presidencia es para resolverle los problemas a la gente. No para ver a qué expresidente se encarcela o a qué proyecto político se extermina.”
López se define como una representante de la socialdemocracia, con una visión progresista de centroizquierda que en Colombia es vista con matices diferentes debido al contexto político. Defiende políticas de orden público y combate al crimen, así como reformas sociales en derechos laborales y pensionales impulsadas en el gobierno actual, pero sin alinearse completamente con la izquierda.
Críticas a los principales contendores
La candidata critica a Paloma Valencia por representar un regreso al uribismo y a un pasado político que considera superado. Por otro lado, señala que Iván Cepeda propone un 'salto al abismo' debido a su apoyo a una nueva constituyente con reelección, la continuidad de la política de paz total que considera un fracaso y un modelo económico que limita el sector privado.
“Ni la reelección, ni la impunidad, inseguridad y violencia de la paz total, ni el ahogo al sector privado son compatibles con la democracia.”
En contraste, Claudia López se presenta como una opción viable que busca un paso adelante, defendiendo la Constitución de 1991 y proponiendo un equilibrio que beneficie a la clase media trabajadora y estratos medios, quienes, según ella, son la base para el progreso del país.
Posición frente a posibles alianzas y campaña
Respecto a una posible alianza con Sergio Fajardo, López señala que no hay espacio para convergencias en esta etapa, pues ella ya eligió a Leonardo Huerta como su fórmula vicepresidencial y está comprometida con cumplir su campaña hasta la primera vuelta.
También explicó que la baja participación en las consultas y ataques homofóbicos contra otros candidatos afectaron la dinámica del centro político, pero mantiene confianza en su candidatura y en la capacidad de los debates para cambiar el rumbo electoral.
“Empecé con 618.000 votos, un logro titánico si se tiene en cuenta que renuncié al Partido Verde y construyo una nueva organización.”
Finalmente, la exalcaldesa reafirma su compromiso con la defensa de las reformas sociales, la lucha contra la corrupción y la violencia, y su apuesta por un gobierno que no polarice, sino que construya sobre lo avanzado, cuidando la democracia y el sector privado.