El anuncio de una nueva reforma tributaria por parte del presidente y la propuesta del alcalde de Bogotá para crear una sobretasa al predial destinada a financiar el alumbrado público y la infraestructura de una 'ciudad inteligente' han vuelto a poner en el centro del debate a los hogares de estrato 4. Familias asalariadas, sin subsidios, que ya enfrentan créditos hipotecarios, arriendos, servicios públicos y una carga tributaria creciente, ahora ven cómo se suma un nuevo cobro.
Una sobretasa que no distingue ingresos
La propuesta de la Alcaldía plantea una tarifa de 0,4 por 1.000 sobre la base gravable del inmueble. El problema, advierten analistas, es que el impuesto no pregunta cuánto gana la familia, sino cuánto vale su propiedad. Un pensionado o una pareja asalariada que compró su apartamento hace dos décadas puede vivir en un inmueble muy valorizado sin que sus ingresos hayan crecido en la misma proporción. Tener patrimonio no significa tener liquidez.
¿Tecnología o seguridad? El debate de fondo
El concepto de 'ciudad inteligente' va más allá de cambiar luminarias a tecnología LED. Incluye cámaras, sensores, conectividad y dispositivos para monitorear riesgos como inundaciones e incendios. Sin embargo, surge la pregunta: si una cámara es parte de la política de seguridad, ¿por qué no financiarla con el presupuesto de seguridad? Si un sensor sirve para emergencias, ¿por qué no lo asume el sector correspondiente? Iluminar una calle no es lo mismo que financiar toda una plataforma tecnológica sobre los postes de la ciudad.
Los ahorros que no se ven
La ciudad ya renovó cerca del 70% de sus luminarias, reemplazando las luces de sodio por LED, que consumen menos energía. Ante esto, los expertos cuestionan: ¿cuánto se está ahorrando gracias a esa modernización? Esos ahorros deberían cuantificarse y usarse para financiar lo que falta, antes de crear un nuevo cobro. Alternativas como la iluminación solar también podrían explorarse.
La respuesta frente a cada nueva necesidad de la ciudad no puede ser siempre crear otro cobro.
El efecto dominó en el costo de vida
El impacto no termina en el propietario. Un mayor impuesto sobre un inmueble puede trasladarse al canon de arrendamiento, y los mayores costos de un establecimiento comercial pueden reflejarse en sus precios. Incluso quienes no paguen directamente la sobretasa podrían sentir sus efectos en el costo de vida. Antes de imponerla, la Alcaldía debe explicar cuánto cuesta terminar la transición a LED, qué parte corresponde realmente al alumbrado y cuál a otros componentes tecnológicos, cuánto se está ahorrando con las inversiones realizadas y qué alternativas de financiación fueron estudiadas.
Una ciudad inteligente no debería medirse solamente por los sensores que instala en sus postes. También debería ser inteligente para administrar el dinero de sus ciudadanos y ahorrarles costos.