Las llantas abandonadas en andenes, separadores, parques y quebradas siguen siendo uno de los residuos que más dolores de cabeza generan en Bogotá. Solo en lo corrido de 2026, el Distrito ha retirado 12.548 neumáticos que estaban mal dispuestos en distintos puntos de la ciudad.
La cifra hace parte de las jornadas de recolección conocidas como “Llantatón”, una estrategia liderada por la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP) para evitar que estos residuos terminen acumulándose en el espacio público.
Riesgos ambientales y sanitarios
De acuerdo con las autoridades, las llantas abandonadas no solo afectan el paisaje urbano, sino que también representan riesgos ambientales y sanitarios. Cuando permanecen expuestas a la lluvia, pueden convertirse en criaderos de insectos y focos de contaminación, además de obstruir canales y sistemas de drenaje.
Intervenciones en puntos críticos
Las intervenciones se han concentrado en varias localidades donde se han identificado puntos críticos de acumulación. La estrategia se desarrolla bajo la Mesa Distrital de Llantas Usadas, creada para coordinar acciones entre distintas entidades distritales, alcaldías locales y organismos de emergencia. El objetivo es fortalecer la disposición adecuada de este tipo de residuos y evitar que vuelvan a terminar en las calles.