Por un detrimento patrimonial cercano a los 7.500 millones de pesos, la Contraloría de Bogotá declaró responsable fiscal, en primera instancia, a la sociedad Jardines de Luz y Paz S. A. S., concesionaria que tuvo a cargo la operación de los cementerios distritales Norte, Sur, Central y Serafín.
La investigación reveló cuentas no autorizadas, fiducias y un esquema de recaudo irregular que permitió el desvío de recursos públicos. El ente de control encontró que la empresa utilizó mecanismos financieros no contemplados en el contrato de concesión para desviar los dineros.
El origen del desvío
Según la Contraloría, la sociedad Jardines de Luz y Paz S.A.S. abrió cuentas bancarias no autorizadas y constituyó fiducias sin el debido soporte legal. Estos instrumentos financieros fueron utilizados para canalizar los recursos recaudados por la prestación de servicios funerarios y de cementerios, desviándolos del erario distrital.
El ente de control detalló que el esquema de recaudo irregular permitió a la concesionaria ocultar el origen y destino de los dineros, generando un detrimento patrimonial que afectó directamente las finanzas del Distrito.
La responsabilidad fiscal
La Contraloría de Bogotá declaró responsable fiscal a la sociedad en primera instancia, lo que implica que deberá responder por el monto del detrimento patrimonial. La decisión puede ser apelada por la empresa ante instancias superiores.
El caso ha generado preocupación en la administración distrital, que ha anunciado medidas para fortalecer los controles en la operación de los cementerios públicos y evitar futuros desvíos.
La investigación continúa abierta para determinar si hay otros responsables, tanto personas naturales como jurídicas, involucrados en el desvío de los recursos.