Una casona con historia y peligro en el corazón de Tuluá
La casona ubicada en Tuluá, Valle del Cauca, con una placa que databa de 1928, se convirtió en uno de los sitios más temidos por la población. Esta construcción antigua, con vigas podridas y pasadizos oscuros, fue utilizada durante años por la banda 'la Inmaculada' y otros grupos delincuenciales para la venta de drogas y el microtráfico, a escasos metros del comando de la Policía.
Además de ser un punto de encuentro criminal, en la casona vivían familias en condiciones precarias, expuestas a la violencia constante. Gustavo Becerra, un maestro de construcción, relató cómo su familia vivía encerrada por la inseguridad que generaba el lugar.
La demolición como respuesta a años de inseguridad
La Alcaldía de Tuluá, en coordinación con la Secretaría de Gobierno, Infituluá y la Policía Nacional, inició la demolición del segundo tramo de la casona con el objetivo de eliminar un foco de microtráfico y violencia que afectaba a la comunidad. La estructura presentaba un riesgo inminente de colapso, por lo que su derribo también buscó proteger a los habitantes del sector.
“Los bienes públicos son de todos, no prescriben y deben estar al servicio de la ciudadanía, no de quienes buscan apropiarse ilegalmente de ellos”
El alcalde Gustavo Vélez destacó que la intervención responde a una solicitud reiterada de la comunidad para recuperar este espacio y transformarlo en un lugar seguro. La demolición permitirá anexar el lote a Infituluá y desarrollar proyectos que beneficien a los tulueños.
Operativos policiales fortalecen la recuperación del orden
El comandante del Segundo Distrito de Policía Tuluá, teniente coronel Jaime Hernán Rey, confirmó que la casona no estaba ocupada al momento de la demolición. La Policía ha realizado múltiples operativos, como la 'Operación Laberinto', que han desarticulado bandas y capturado a más de 20 personas en la zona durante 2024.
Estas acciones buscan erradicar definitivamente el expendio de estupefacientes y responder al clamor de los ciudadanos por mayor seguridad y tranquilidad en el municipio.
¿Cómo cambiará el futuro del sector tras la demolición?
El cierre y anexión del terreno a Infituluá abre la puerta para nuevos proyectos que transformen el entorno y mejoren la calidad de vida de los habitantes. La administración municipal planea desarrollar iniciativas que resignifiquen este espacio público y alejen la violencia que marcó años atrás la zona.