Raúl Murillo, gerente del Bioparque Ukumarí, hizo una denuncia pública durante una sesión de control en el Concejo de Pereira sobre el estado actual de Yoko, el chimpancé que fue un símbolo del bioparque y de la ciudad.
Según Murillo, el traslado de Yoko a Brasil no ha significado una mejora en sus condiciones de vida. Por el contrario, el primate permanece encerrado en lo que describió como una 'favela de monos', un espacio que no cumple con las condiciones adecuadas para su bienestar.
Yoko fue uno de los últimos tres chimpancés en cautiverio en Colombia, junto con Chita y Pancho, aunque él nunca compartió jaula con ellos. Su permanencia en Pereira lo convirtió en un animal muy apreciado por la comunidad local.
El traslado fue un fracaso y las condiciones actuales de Yoko están muy por debajo de lo que tenía en Colombia, afectando su calidad de vida.
La denuncia ha generado alarma entre los habitantes de Pereira, quienes recuerdan con cariño al chimpancé y exigen mayor vigilancia y compromiso en el manejo de animales en cautiverio, así como en procesos de traslado internacional.