En una reunión marcada por la tensión geopolítica en Oriente Medio, la Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener sin cambios los tipos de interés en un rango entre 3,5% y 3,75%. Esta medida busca cautela ante la incertidumbre generada por la guerra en Irán y su impacto en la economía global.
El presidente de la Fed, Jerome Powell, enfatizó que los indicadores de inflación a corto plazo han aumentado, principalmente por el alza en los precios del petróleo tras las interrupciones en el suministro energético causadas por el conflicto bélico.
“A corto plazo, los precios más altos impulsarán la inflación general. Es demasiado pronto para conocer el alcance y la duración de los posibles efectos en la economía. Continuaremos monitoreando los riesgos para ambas partes del mandato.”
El banco central elevó su previsión de inflación para 2026 a un 2,7%, tres décimas más que en diciembre pasado, mientras que ajustó ligeramente al alza la expectativa de crecimiento económico para este año, situándola en 2,4%. La tasa de desempleo se mantiene en 4,4%.
- Decisión de mantener tipos de interés con 11 votos a favor y 1 en contra.
- Stephen Miran, exasesor económico de Trump, votó por una reducción de 0,25 puntos.
- Se reporta división en el comité sobre posibles movimientos futuros de las tasas.
- Algunos miembros consideran posible aumento de tipos si la crisis en Irán se agrava.
- La mayoría apuesta por recortes moderados en el precio del dinero a lo largo del año.
Powell también confirmó que permanecerá como presidente de la Fed hasta que el Senado confirme a su sucesor, Kevin Warsh, en un contexto político complejo donde la nominación enfrenta resistencia por parte de algunos senadores republicanos.
“Seguiré hasta que mi sucesor logre la nominación. Es lo que hemos hecho en otras ocasiones.”
El presidente de la Fed destacó la importancia de preservar la independencia del banco central para tomar decisiones que garanticen la estabilidad de precios, recordando que esta autonomía es un pilar fundamental en economías avanzadas.
Las tensiones en el mercado energético han provocado un aumento del 40% en el precio del crudo desde el inicio del conflicto y un incremento significativo en los precios de la gasolina en Estados Unidos, lo que alimenta el riesgo de una nueva espiral inflacionaria.
El impacto económico de la guerra en Oriente Medio, junto con desafíos internos como la débil creación de empleo y la revisión a la baja del crecimiento del PIB en el último trimestre de 2025, generan un panorama complejo para la política monetaria estadounidense en los próximos meses.