Una campesina desplazada que renace con agroecología
Elvia Rita Escobar, conocida como Doña Rita, superó el desplazamiento forzado que vivió y hoy se prepara para un viaje de 14.440 kilómetros desde Mallama, Nariño, hasta Japón. Su objetivo es compartir en la Expo Osaka 2025 la experiencia familiar del 'bosque comestible', un modelo innovador que integra las cuatro soberanías alimentarias para proteger la vida y el equilibrio con la naturaleza.
El bosque comestible: un ecosistema para sanar y alimentar
En su parcela, Doña Rita cultiva diversas especies como limones curativos, aguacates, yucas, plátanos, café y plantas medicinales, creando un ecosistema autosostenible. Este espacio no solo provee alimentos de calidad, sino que también promueve la salud y la sanación sin depender exclusivamente de la medicina convencional.
“Aquí se protege la vida, se relaciona con la tierra, con el aire, con el hombre y con el animal.”
El proyecto se basa en la agroecología y la metodología campesino a campesino del Sena, que rescata conocimientos ancestrales para fortalecer las comunidades rurales, evitando la migración hacia las ciudades y promoviendo la autosuficiencia alimentaria.
Un mensaje de esperanza para la comunidad rural
Antes de partir el 17 de septiembre, Doña Rita enfatiza la importancia de reencontrarse con la esencia rural y valorar el aporte de los campesinos en la alimentación del país. Su historia ha contado con el acompañamiento de Silvio Mestizo, tecnólogo en desarrollo rural sostenible, quien destaca la transformación exitosa de su terreno en un espacio biodiverso y productivo.
“Proteger el suelo es proteger la vida misma, y compartir experiencias es fundamental para fortalecer la agroecología.”