El amarillo, para Vincent van Gogh, fue mucho más que un simple color: fue la luz misma, la emoción y el símbolo del sol que iluminó su obra durante su etapa en Arlés, Francia. El Museo Van Gogh de Ámsterdam presenta hasta el 17 de mayo la exposición 'Amarillo. Más allá del color favorito de Van Gogh', que analiza cómo este tono se convirtió en un medio para expresar desde calidez hasta rebeldía.
La muestra reúne más de 50 obras de más de 15 artistas, entre ellos Chagall, Kandinsky, Manet, Turner y Hilma af Klint. Cada uno utiliza el amarillo para representar distintas ideas: crecimiento interior, presencia casi intrusiva o elementos simbólicos como soles y lunas. Van Gogh, en particular, empleó este color para reflejar su pasión y la luz de la Casa Amarilla en Arlés, donde soñaba con un taller de artistas.
El amarillo también tuvo un papel destacado en la literatura y la moda de finales del siglo XIX y principios del XX. Obras y publicaciones con cubiertas amarillas, como las novelas naturalistas francesas o la revista londinense 'El libro amarillo', simbolizaban modernidad, atrevimiento y a veces decadencia, asociándose a temas como el alcoholismo, la prostitución y la ruptura de normas sociales.
El museo incluye piezas emblemáticas como 'Los girasoles' y 'La casa amarilla' de Van Gogh, junto con obras de Ramón Casas y James Tissot, que muestran cómo el amarillo se usaba para atraer la atención y expresar estados emocionales complejos. Además, la exhibición incorpora experiencias sensoriales, como aromas inspirados en las pinturas y una instalación lumínica de Olafur Eliasson que invita a sentir el color.
“Veo el rojo y veo el azul, pero siento el amarillo”, afirma Olafur Eliasson, invitando a los visitantes a experimentar el color más allá de la vista.
Gracias a los nuevos pigmentos de cadmio y cromo disponibles en tubos, artistas de la época pudieron capturar la luz solar con intensidad y precisión, revolucionando la percepción del color en el arte. Van Gogh y sus contemporáneos aprovecharon esta innovación para que sus obras brillaran con un amarillo vibrante que se convirtió en un símbolo de modernidad y expresión personal.