Noticia El fenómeno Antonelli: con 19 años se perfila como una de las promesas de la Fórmula 1Con apenas 19 años, Andrea Kimi Antonelli ya despejó las dudas sobre su futuro.Kimi Andrea Antonelli Foto: EFELink José Clopatofsky29.05.2026 21:24 Actualizado: 29.05.2026 21:39 Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. Escuchar 00:0000:001X Comentar La url ha sido copiada en el portapapeles A una edad en la cual la enorme mayoría de sus contemporáneos apenas piensan en cómo y hacia dónde organizar su vida, y con alternativas de cambio de ruta en el camino, el hoy popular y mundialmente célebre Kimi está al otro lado y en una órbita mediática impensable inclusive hace unos pocos meses.¿Cómo llega a la F1 un muchacho que hace un año alternaba el pupitre del Instituto Técnico Gaetano Salvemini de Casalecchio di Reno, cerca de Bolonia (Italia), donde obtuvo hace pocos meses el título de bachiller con énfasis en Gestión de Recursos Humanos, Relaciones Internacionales y Marketing, con el timón del Mercedes de carreras más sofisticado del mundo? Y no solo con la misión de manipularlo, sino con la de llevarlo a la cabeza de las competencias donde se mide con pilotos de la talla de Lewis Hamilton (siete veces campeón del mundo, 22 años mayor que él y con la experiencia de 384 carreras en 20 años de la F1); Max Verstappen, con cuatro títulos y 71 triunfos; Fernando Alonso, con dos mundiales, y el actual monarca, Lando Norris, con uno. Además, son parte de un pelotón de otros 21 curtidos volantes que suman entre todos ¡264 victorias!, agregados a la constelación de estrellas veteranas en brillo y fama presentes y de otro grupo de jóvenes que carga baterías hacia los podios.Italia es KimiEliminado su equipo del Mundial de fútbol, la millonaria ola de aficionados italianos se ha concentrado en las hazañas de Antonelli, que llena los frustrantes espacios que dejó el balón. Italia solo ha tenido dos campeones del mundo en la F1: Giuseppe Farina en 1950 y Alberto Ascari, con dos coronas, en 1952 y 1953. Solamente 16 pilotos de esa nacionalidad han ganado carreras del Mundial, incluido Antonelli. Su consuelo son los 248 triunfos de Ferrari, 9 de Maserati y 2 de Alfa Romeo. Y el desconsuelo es que quien les puede dar la vuelta a esas cifras conduce un Mercedes-Benz.En su primera temporada en la F1, el año pasado, más allá de ser el piloto que tomó el lugar de George Russell en Mercedes y este el de Hamilton cuando se fue a Ferrari, sorteó los altibajos propios del novicio y la selló con tres podios y un séptimo puesto general que confirmaron su velocidad y rápida aclimatación a los rigores físicos, técnicos, mediáticos y humanos para sentarse en la misma fila de la banca de los viejos zorros del timón.Kimi confirmó que el olfato de Toto Wolff, el director y dueño del equipo Mercedes, tenía la correcta sensibilidad cuando lo impuso por sobre todos los pronósticos y comentarios en el butaco más codiciado del mundial de automovilismo el año pasado, durante el cual pasó por los extremos de ser considerado como el peor y mejor novato de la categoría en el espacio de pocas carreras.Con las lecciones aprendidas, este año Antonelli se ha ganado consecutivamente las cuatro últimas válidas de las cinco corridas y tres desde la pole, un récord para un novato en los 76 años de historia de la F1, con lo cual puntea el torneo y es, así no siga en esa racha porque en estas faenas el error viaja en el filo de la virtud, pase lo que sea en las 17 pruebas que faltan, la figura y la cabeza de una nueva generación de pilotos que despunta en su saga.Mónaco en la miraLa siguiente carrera de la F1 es el próximo domingo en el tortuoso circuito de Montecarlo, cuyas paredes y andenes no perdonan el más mínimo error. Los expertos dicen que es favorable para el estilo de manejo de Kimi, aunque el año pasado tuvo un desastroso desempeño: accidente en prácticas y puesto 18 en la meta, donde Charles Leclerc se presentó como ganador con tres vueltas de ventaja. Todas las incógnitas valen.Habrá suficiente tiempo, prosa y cifras para ilustrar el antes, el hoy y el mañana de Kimi, que suena como apodo o como alusión a otro campeón de la F1, Kimi Raikkonen, pero que en realidad es su nombre oficial que reza textualmente Andrea Kimi Antonelli, sugerido el 25 de agosto de 2006 por un amigo de la familia, día de su nacimiento en Bolonia (Italia), a pocos kilómetros de las fábricas de Ferrari, Lamborghini, Pagani y Ducati. Su madre, Verónica, y la hermana Maggie, 11 años, gimnasta, conforman su núcleo familiar que sigue viviendo en esa ciudad donde la mamá prepara los mejores tallarines que son el plato preferido de Kimi.Su fulgurante aparición en los podios despierta muchos interrogantes que debieron resolverse antes de estas semanas de gloria.La primera pregunta cuando se coloca el retrovisor buscando sus raíces se “autorresuelve”. Pocas opciones tenía de no ser corredor de autos pues su padre lo fue, posee un equipo de carreras, por lo cual Kimi desde los 7 años tuvo un casco puesto y trofeos en las manos cuando empezó a manejar los karts de las categorías infantiles en Italia. La noticia grande habría sido que escogiera otro derrotero pues a los 7 años ya lo habían colado al paddock de Hockenheim, camuflado en un caminador.La segunda era cómo armar un plan de competencias que construyera y aprovechara esos genes que, si bien pueden ser evidentes para los papás que lidian y pulen esos primeros borbotones de las habilidades de sus hijos, no siempre son suficientemente realistas e imparciales por insalvables y explicables razones. Esa transición a través de los diversos niveles de las carreras de karts que son las únicas accesibles para los jovencitos necesita tres ingredientes: la correcta dirección e instrucción, los medios económicos y, lo más decisivo, resultados de punta.Porque en ese universo de aspirantes, tanto de progenitores como de pilotos en embrión, se da el primer cedazo que cuela no a los talentosos —todos lo son en alguna proporción—, sino a los más dotados, lo cual es muy selectivo en el espectro de los karts, el cual es sumamente reñido y complejo para sacar adelante un jovencito, que es quien termina inclinando las posibilidades a su favor ganando en todos los niveles. En esta segunda tanda de requisitos, a Antonelli le trazaron y le salieron las cosas perfectas.La tercera es la conexión con las grandes ligas. Muchísimos pilotos veloces se van quedando en el camino porque los espacios en los equipos superiores son muy pocos y se necesitan los contactos, muchos recursos económicos, la capacidad mediática para obtener patrocinadores y la visibilidad ante los scouts o buscadores de los equipos de la F1 para que lo enganchen, tal como pasa en todos los deportes.Esta observación hoy no se basa en juego de binóculos, comentarios ni en el tráfico de palancas o en pagar un espacio en un equipo, peaje que la gran mayoría debe asumir con elevadísimos costos que no todos pueden cancelar y tampoco es garantía de ascenso. En la actualidad, cuando un piloto sale a una pista, su forma de manejar, frenar, colocar el auto, reaccionar, hacer los tiempos, sugerir los ajustes mecánicos y aerodinámicos y todas las variables de su conducción en lo humano, quedan graficadas y son fácilmente comparables. No simplemente como un tiempo en una vuelta perfecta, sino por su comportamiento en sesiones de prácticas, carreras y campeonatos que conforman el valor de su portafolio y dan idea de sus alcances a medida que se vaya formando. Es decir, es como cuando un paciente llega al cardiólogo con el electrocardiograma en la mano. Tiene el 90 por ciento del diagnóstico y gran parte de su futuro grabados en un CD.En ese campo, todos los equipos de la F1 tienen lo que se llaman “academias” o equipos subsidiados en los cuales fichan a los jóvenes de perfil, ya no prometedor, sino muy superior, y hasta financian todo o gran parte de su paso por las fórmulas regionales, la 3 o la 2, donde se hace el filtro final. El año pasado llegaron a la F1 tres pilotos provenientes de esas canteras contando al mismo Antonelli.La cuarta condición es aprovechar todo ese bagaje si le ha sido favorable para cuajar oportunidades y si estas aparecen para ir a la F1, tiene que imponer sus dotes con resultados contundentes una vez configurado un forzoso ciclo de aprendizaje en ese exigente nivel. Porque no se trata de llegar a la F1 a dar vueltas indefinidamente, sino en seguir siendo el vencedor que atrajo su fichaje tal como lo hizo Hamilton al ganar su primer gran premio en Canadá 2007 en calidad de novicio. Un bache de 19 años que ilustra la dificultad de lo que Kimi está anotando.Usualmente, después de los karts, un piloto debe hacer mínimo tres años en los niveles de ascenso y, si es verdaderamente rápido, podrá pasar sin habilitaciones de doble temporada en alguna categoría. O bien, ser tan deslumbrante que sus mecenas lo salten de niveles para ponerlo de una vez en el mundial.Este sucedió con Antonelli, quien ganó cinco veces el campeonato de Europa en karting, el de Italia y Alemania de Fórmula 4 y los Motorsport Games de la FIA en 2022. También se consagró campeón de la Fórmula Regional de Medio Oriente y de Europa en 2023. En 2024 resultó sexto como debutante en la F2, logrando dos victorias. Inicialmente estuvo en la Academia de Ferrari, donde lo consideraron muy jovencito para trazarle un programa, al contrario de lo que vio Mercedes, que lo enganchó en sus filas cuando apenas tenía 12 años y en la progresión omitió que corriera la F3, que es considerada como la “prueba del saber” en el automovilismo mundial.No es inmune a los excesos de confianza o falta de cálculo. Le dieron chance de manejar en las pruebas libres del premio de Italia 2024 en Monza y pulverizó el auto que luego debía manejar George Russell. Entró a la curva Parabólica superpasado de velocidad y ganas y chocó contra el muro con una desaceleración de 52 gravedades. Lo cual no lo frenó para raspar en febrero pasado otro Mercedes AMG GT 63 PRO 4MATIC, Motorsport Collectors Edition, del cual hay solo 200 unidades en el mundo y que le costó 245.000 dólares, contra los rieles de una carretera de su región a 180 km/h (el límite es de 60 en el sitio) y que le valió la suspensión de su pase para vías públicas.Con fácilmente 20 años de competencia por delante, de seguir con esa progresión, está destinado a reescribir buena parte de los récords del mundial de automovilismo.José Clopatofsky Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. Compartir Guardar Ingrese o regístrese acá para guardar los artículos en su zona de usuario y leerlos cuando quiera Reportar Resumen Cerrar Este resumen fue construido con ayuda de IA. 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