La directora Chloé Wallace señaló en Instagram la creciente competencia silenciosa por la delgadez extrema entre actrices en las alfombras rojas, un fenómeno que trasciende la moda para reflejar una cultura autoritaria dominante.
En eventos como los Oscar en Estados Unidos, el contexto político ultraconservador influye en la imposición de cuerpos normativos que se valoran por su delgadez, juventud y tono de piel, creando un ideal estético que se replica también en Europa.
Este autoritarismo corporal no admite disidencias y deslegitima identidades que no se ajustan a sus normas, generando una presión interna para cumplir con estándares rígidos que se manifiestan en prácticas como el uso de tratamientos estéticos o dietas extremas.
El envejecimiento, en este marco ultraconservador, se percibe como una forma de rebeldía y motivo de marginación, lo que afecta la autoestima y la percepción de valía de muchas personas, como relata una amiga de la autora que se siente deslegitimada por el paso del tiempo.
“¿Por qué debería ser malo sentirse vieja?”, reflexiona la autora mientras cuestiona la imposición de un modelo corporal que niega la diversidad y la libertad.
La columna invita a cuestionar y desafiar estos cánones ultraconservadores desde la conciencia corporal y social, buscando una respuesta colectiva que valore la disidencia y la autenticidad frente a la cultura dominante.