Manuel Reija, lotero con más de 35 años de experiencia, se enfrenta a seis años de prisión acusado de quedarse con un boleto de la Primitiva premiado con 4,7 millones de euros. En su declaración ante la Audiencia Provincial de A Coruña, Reija afirmó que encontró el boleto el 2 de julio de 2012 en el mostrador de su administración, sin saber a quién pertenecía y sin intención de cobrar el premio.
El acusado explicó que se sintió "en shock" al descubrir que el boleto tenía un premio de primera categoría y que se frustró por no poder darle la noticia al dueño. Sin embargo, no pudo aclarar el registro de movimientos en la máquina validadora de apuestas que, según la Fiscalía y la policía, indicaría que sí estaba con el cliente cuando comprobó el boleto.
Reija negó tener conocimiento del propietario legítimo del boleto y aseguró que las otras apuestas que se validaron con combinaciones similares podrían pertenecer a otros clientes atendidos después. También sostuvo que no tenía "ánimo de cobrar" el premio a pesar de haber presentado cuatro escritos ante Loterías y Apuestas del Estado (Selae), justificando la primera solicitud para evitar la caducidad del premio.
El lotero relató que después de hallar el boleto siguió trabajando y que informó a su hermano Miguel, delegado de Loterías en A Coruña, y a su hermana Belén, también empleada de la entidad, sobre el hallazgo. Según su versión, no existía un procedimiento claro para manejar la situación y ambos decidieron cómo actuar "sobre la marcha".
“Es mentira que le ocultara a su cliente la fortuna que acababa de ganar y me sentí frustrado por no poder darle la alegría.”
El juicio sigue abierto y la Fiscalía mantiene la acusación por estafa o apropiación indebida, mientras que la defensa sostiene que no hubo intención de apropiarse del premio y que la actuación del acusado fue producto de la confusión y la falta de un protocolo establecido.