Los cazadores recolectores cocinaban con vegetales y pescado
Durante décadas, la imagen de los paleolíticos europeos se limitó a la de consumidores exclusivos de carne y frutos silvestres ocasionales. Sin embargo, recientes investigaciones han demostrado que su dieta era mucho más variada, incluyendo mariscos, algas y numerosos vegetales. Un estudio que analizó al microscopio el socarrat, o costra carbonizada, adherido a 85 cerámicas de entre 6.000 y 3.000 años de antigüedad, encontró evidencias claras de recetas complejas que combinaban pescado con plantas silvestres y lácteos.
Restos de pescado de agua dulce y frutos tóxicos transformados en alimento
La investigadora Lara González Carretero, de la Universidad de York, identificó escamas de peces de agua dulce como barbos y carpas en las cerámicas, junto con restos de vegetales. Entre estos últimos destaca la Viburnum opulus, conocida como rosa de Guelder, un fruto tóxico y astringente que, tras ser cocinado con pescado, adquiría un sabor dulce y agradable. Esta combinación muestra un conocimiento culinario avanzado y el uso de ingredientes con propiedades medicinales.
Vegetales silvestres y lácteos presentes en recetas prehistóricas
Además del pescado, los análisis moleculares detectaron grasas animales y una gran variedad de restos vegetales, como hojas y tallos similares a espinacas y acelgas, así como raíces emparentadas con la remolacha. En un yacimiento danés se encontró incluso la combinación de amarantáceas, tubérculos, pescado y lácteos en la misma costra, sugiriendo platos complejos que integraban diferentes grupos alimenticios.
La arqueología redescubre la importancia del socarrat en la prehistoria
El socarrat, común en cerámicas antiguas, fue históricamente subestimado por los arqueólogos, quienes solían limpiar estas costras sin valorar su contenido. Hoy, con tecnologías como el microscopio electrónico de barrido y análisis molecular, la paleobotánica está reescribiendo la historia de la alimentación prehistórica, revelando dietas mucho más complejas y balanceadas de lo que se pensaba.
¿Cómo cambiarán estas revelaciones la visión de la prehistoria?
Los nuevos hallazgos desafían la imagen tradicional del paleolítico como una sociedad dominada por la caza y el consumo animal exclusivo. El reconocimiento del papel fundamental de la recolección y la cocina con vegetales abre la puerta a reinterpretar la vida social y cultural de esas comunidades, incluyendo la participación de mujeres, niños y ancianos. En regiones como la península ibérica, estas investigaciones apenas comienzan, pero prometen transformar el conocimiento sobre la alimentación y las prácticas culinarias ancestrales.