Australia y Egipto protagonizan este viernes en el AT&T de Arlington un cruce de dieciseisavos de final del Mundial con un perfil bajo, hacia el que se dirigen menos focos, pero igual de trascendente que el resto.
La incógnita de Salah y el desafío australiano
Todo gira en este choque alrededor de Salah, la gran estrella egipcia que se perdió más de media hora del encuentro contra Irán por un problema muscular en los isquiotibiales. El capitán regresó a los entrenamientos el martes, pero su estado físico real es una incógnita y de ello depende buena parte del duelo.
Pese a entrar en el tramo final de su carrera, parece estar encaminada a Arabia Saudita tras dejar el Liverpool, Salah sigue marcando la diferencia, sobre todo si se mantiene la sequía anotadora de Omar Marmoush.
El técnico Hossam Hassam sabe que no hay mañana y decidió alinearlo de titular sin importar cómo transcurra el partido. La suerte del cruce depende en gran parte de esto, y la afronta ilusionada la joven selección australiana, el plantel con menor promedio de edad de la fase de grupos (24.6 años), que ha hecho de la disciplina y el despliegue físico su sello de identidad.
El camino de los 'socceroos' y la historia egipcia
Con eso, los australianos ganaron contra pronóstico a Turquía (2-0) y empataron sin goles frente a Paraguay, tras haber perdido con Estados Unidos (0-2). Los 'socceroos' trasladan el favoritismo a sus rivales, pese a que históricamente es un equipo más habituado a esta instancia, que afronta su tercer partido en una ronda eliminatoria.
Egipto, que fue el primer equipo africano que participó en un Mundial, en Italia 1934, ha tenido que esperar 92 años para ganar su primer partido; el pasado 21 de junio frente a Nueva Zelanda (3-1).
Estrategia australiana: orden y contragolpe
Australia se plantea seguir el guion que le valió para sacar un punto contra Paraguay: mostrarse como un conjunto ordenado, que limite los errores y salga al contragolpe para hacer largo el encuentro, para que los Faraones, más ofensivos, se pongan nerviosos.
Los australianos son, curiosamente, el último equipo 'asiático' que sigue en el torneo. Acogidos por la AFC en 2006, cuando decidieron que su fútbol no podía evolucionar si seguían jugando contra las selecciones oceánicas, los 'socceroos' defienden la presencia en el Mundial de esta Confederación, tras la eliminación de Japón en dieciseisavos y las de Corea del Sur, Uzbekistán, Catar, Irán, Irak y Arabia Saudí, en la fase de grupos.