Una operación del Comando Contra el Narcotráfico y Amenazas Transnacionales (Conat) permitió descubrir uno de los mayores centros de procesamiento de cocaína encontrados este año en el departamento de Nariño. El procedimiento se desarrolló en la vereda Vargas, jurisdicción del municipio de Santa Cruz de Guachavés, donde tropas del Ejército, en una acción conjunta con la Fuerza Aeroespacial Colombiana, coordinada con la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín) y el FBI, ubicaron un complejo cocalero compuesto por cinco estructuras y un centro de almacenamiento de insumos químicos y alcaloides.
Un hallazgo que sorprendió a los investigadores
El aspecto que más llamó la atención de los investigadores fue la existencia de tres piscinas subterráneas utilizadas para almacenar 32.580 galones de clorhidrato de cocaína en proceso de producción. A ese hallazgo se sumó la incautación de 1.800 kilogramos de cocaína ya procesada, 2.500 kilogramos de insumos sólidos y 35 equipos industriales empleados para el procesamiento del alcaloide.
Capacidad de producción a gran escala
De acuerdo con información de inteligencia militar, las instalaciones tendrían capacidad para producir cerca de cuatro toneladas mensuales de cocaína, volumen que posteriormente era movilizado por rutas del Pacífico nariñense con destino a mercados de Centroamérica y Estados Unidos.
Responsables y reacción de la comunidad
Las autoridades atribuyen el laboratorio al grupo armado organizado 'Comuneros del Sur', específicamente a la compañía José Luis Cabrera Ruales. Durante el procedimiento militar se presentó un intento de asonada protagonizado por habitantes de las inmediaciones, lo que obligó a las tropas a adoptar medidas para garantizar la seguridad de la operación.
Impacto económico y social
Según el Ejército, la afectación económica para la organización armada supera los 162.339 millones de pesos. Además, las autoridades estiman que con esta operación se evitó que cerca de 1,8 millones de dosis de cocaína ingresaran a las rutas de distribución del narcotráfico internacional.
El hallazgo vuelve a poner en evidencia la transformación de los laboratorios clandestinos en centros de producción con infraestructura cada vez más especializada, capaces de concentrar grandes cantidades de alcaloide en una sola instalación y mantener procesos continuos de fabricación antes de enviar la droga hacia los corredores de exportación del Pacífico colombiano.