Desde el pasado 30 de julio, la vida de Sandra Elizabeth Mallama se convirtió en una angustiosa espera. Su esposo, el patrullero de la Policía Nacional Álvaro Jair Pístala Garrido, fue secuestrado en el departamento de Nariño, y desde entonces no ha tenido noticias de él. 'Que no le hagan daño, él es una buena persona', suplica la mujer, quien junto a la madre del uniformado clama por su pronta liberación.
Un secuestro en medio de la cordillera nariñense
El hecho ocurrió la tarde del jueves 30 de julio, cuando el patrullero Pístala Garrido se movilizaba en un vehículo de transporte público por una vía destapada que comunica a Pasto con el municipio de Policarpa. Al parecer, un grupo armado ilegal lo interceptó cuando llegaba a la cabecera municipal, lugar donde presta sus servicios a la institución. El uniformado había viajado a la capital de Nariño para asistir a una cita médica, con el correspondiente permiso de sus superiores.
Solicito a todas las entidades humanitarias que me ayuden para saber de él. Hasta el momento no sabemos quién lo tiene, dónde está ni cómo se encuentra.
El drama de una familia que espera respuestas
Para Sandra Elizabeth Mallama, estos cuatro días han sido una eternidad. Su único anhelo es volver a ver con vida al padre de su hija, de solo 9 años. La mujer ha clamado por todos los medios posibles a los captores para que liberen a su esposo sano y salvo. Mientras tanto, las autoridades locales y la Policía Nacional adelantan las investigaciones para dar con el paradero del uniformado, aunque hasta el momento no hay muestras de supervivencia.
La comunidad de Policarpa y las autoridades locales han mostrado su preocupación por este hecho, que ha generado consternación en la región. La familia del patrullero pide a los secuestradores que respeten su vida y lo liberen pronto, mientras las autoridades trabajan en su búsqueda.