Medio ambiente

Alerta en Cundinamarca: 20 municipios en riesgo por incendios y desabastecimiento de agua durante el próximo Fenómeno de El Niño

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) advierte que 20 municipios de Cundinamarca y Boyacá podrían enfrentar incendios forestales y escasez de agua durante el próximo Fenómeno de El Niño. Soacha, Ricaurte, Nilo, Guachetá y Tocaima son algunos de los territorios más vulnerables. La entidad pide medidas de prevención inmediatas.

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Foto: La voz del país

Un análisis técnico anticipa los efectos del clima extremo

Aunque faltan varios meses para conocer la intensidad del próximo fenómeno de El Niño, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) ya identificó las zonas que podrían resultar más afectadas por la reducción de lluvias y el aumento de temperaturas. El análisis técnico revela 20 municipios de Cundinamarca y Boyacá con alta susceptibilidad a incendios forestales y posibles escenarios de desabastecimiento hídrico, un panorama que podría agravarse entre finales de 2026 y comienzos de 2027.

Los municipios bajo la lupa de la autoridad ambiental

Entre los municipios que generan mayor preocupación aparecen Soacha, Guachetá, Nilo, Ricaurte, Tocaima, San Juan de Rioseco y Ráquira. Estas localidades han registrado una alta frecuencia de incendios forestales en los últimos años y podrían enfrentar mayores dificultades para garantizar el abastecimiento de agua durante periodos prolongados de sequía. A ellos se suman Fúquene, Nocaima, Quebradanegra, Girardot, Bituima, Vianí, Mosquera, Bojacá, Machetá, Manta y Tibirita, en Cundinamarca, así como Chiquinquirá y San Miguel de Sema, en Boyacá.

Provincias enteras en riesgo de presión ecosistémica

El informe también identifica regiones que podrían experimentar una mayor presión sobre sus ecosistemas y recursos hídricos. Las provincias de Alto Magdalena, Magdalena Centro, Rionegro, Tequendama, Sumapaz, Bajo Magdalena y sectores de Sabana Occidente concentran condiciones que las hacen especialmente vulnerables ante una disminución significativa de las precipitaciones.

La combinación letal: altas temperaturas y suelos secos

Según los expertos de la CAR, la combinación de altas temperaturas, menor humedad en los suelos y una reducción de las lluvias genera un escenario propicio para la propagación de incendios forestales, especialmente en zonas con coberturas vegetales secas y actividades agropecuarias que incrementan el riesgo de conflagraciones.

Agua: el desafío que va más allá del fuego

La preocupación no se limita a los incendios. La CAR advierte que uno de los mayores desafíos podría estar relacionado con la disponibilidad de agua para consumo humano y actividades productivas. Muchos de los municipios identificados dependen de pequeñas quebradas, nacimientos de agua y sistemas de abastecimiento rurales que suelen resentirse rápidamente durante las temporadas secas. El director de la entidad, Alfred Ignacio Ballesteros, señaló que la eventual disminución de las precipitaciones podría comprometer el suministro para comunidades rurales, actividades agrícolas y ecosistemas estratégicos.

Lecciones del pasado y llamado a la acción

La experiencia reciente también alimenta las alertas. Durante episodios anteriores de El Niño, varios municipios de la región enfrentaron restricciones en el servicio de agua, disminución de caudales y emergencias asociadas a incendios forestales. Por esa razón, la CAR insiste en que las medidas de prevención deben comenzar antes de que se materialicen los efectos del fenómeno. Entre las acciones recomendadas están el fortalecimiento de los planes de gestión del riesgo, el monitoreo permanente de las fuentes hídricas, la protección de áreas estratégicas para la recarga de acuíferos y las campañas para evitar quemas y actividades que puedan desencadenar incendios.

La meta es evitar que una eventual temporada seca se traduzca en emergencias por incendios forestales, pérdidas ambientales o problemas de abastecimiento para miles de habitantes de la región.

La entidad hizo un llamado a alcaldías, consejos municipales de gestión del riesgo, productores agropecuarios y comunidades para adoptar medidas de ahorro y uso eficiente del agua, así como reforzar los protocolos de respuesta ante posibles emergencias. Aunque aún existe incertidumbre sobre la duración e intensidad del próximo fenómeno de El Niño, los análisis preliminares muestran que las autoridades ambientales ya observan señales que obligan a prepararse.

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